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Lunes 21 de Junio de 2010


Pasiones al aire libre

EL TRABUCO NARANJERO

El Trabuco es un arma de fuego de avancarga que, podríamos decir, fue el antecesor de las escopetas.
Generalmente tenían una culata muy corta que no servía para apoyar en el hombro así que se utilizaba como si fuese una pistola. El cañón y los mecanismos de los más antiguos estaba construido en bronce y todos tenían una boca acompañada tipo corneta. Su nombre, Trabuco, proviene del italiano (buco = boca) y podríamos traducirlo como "por la boca" haciendo referencia a la forma de cargar el arma. La denominación local de "naranjero" probablemente se debe al tamaño de la boca que permitía que se lo cargue con un proyectil del tamaño de una naranja. Se lo cargaba introduciendo una medida de pólvora negra, luego se comprimía esta carga y se tapaba con estopa, luego se colocaba la carga de perdigones o, según cuentan las crónicas de la época, con chatarra y a veces con pequeñas piedras redondeadas. Su eficacia era de pocos metros pero el tremendo ruido y la posibilidad de ser alcanzado por la lluvia de perdigones o chatarra asustaba al más valiente. En nuestro país el Trabuco fue arma de "matreros" que lo llevaban en el apero del caballo o cruzado en la cintura y lo usaban especialmente para amedrentar a las víctimas de los asaltos o para equiparar la desigualdad numérica cuando eran perseguidos por la partida policial. En las ciudades lo utilizaron los delincuentes y es conocido el hecho histórico del atentado contra Domingo Faustino Sarmiento, por aquel entonces presidente de la República. Los autores del atentado fueron los hermanos Guerri y al paso del coche que llevaba a Sarmiento (esquina Maipú y Avda.
Corrientes de la capital) quisieron atentar contra su vida con un trabuco. Pero parece que, en el afán de ser contundentes con el ataque, se habían pasado con la carga de pólvora de forma que al dispararlo el trabuco estalló en las manos del atacante hiriéndolo gravemente. El Presidente, que era muy sordo, no se enteró del atentado hasta que se lo contaron.
En el campo la gente solía tener uno como para defenderse de los posibles malones, de los gauchos "alzados" que asolaban la campiña o lo llevaban como protección en un viaje largo.
También estuvo presente en los relatos de nuestros poetas gauchescos.
Hilario Ascasubi en su Santos Vega dice: "Y afirmándose al trabuco por delante, desató las boleadoras y a toparse enderezó Genaro, que se le vino listo encima, y le abocó el naranjero y le dijo: Boca abajo echáte ya ligero porque si no ni para enfermo te dejo de un trabucazo...".
Leopoldo Lugones en "Romance de Río Seco" escribe: "No respeto, como saben, mamón ni viejo caduco, y me doy mi propia ley con mi daga y mi trabuco".
Hoy los trabucos son armas muy buscadas por los coleccionistas y alcanzan valores bastante altos.
En nuestra provincia el rosarino Osvaldo Gatto fabrica unas réplicas de muy buena calidad apta para disparar con pólvora negra.

21-06-2010

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EL TRABUCO NARANJERO





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