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Editorial
Canasta de jubilados
El ombusdman de la tercera edad de la Defensoría del Pueblo de la
ciudad de Buenos Aires, efectuó un relevamiento sobre los gastos que
debe hacer un jubilado o pensionado, con haberes mínimos, para poder
vivir. Esa que podría denominarse "canasta básica", fue estipulada en
2.063 pesos, razón por la cual aquellos que reciben ingresos mínimos de
895 pesos, no alcanzan siquiera a afrontar la mitad de esas erogaciones
indispensables que se deben afrontar mensualmente.
En la actualidad el 76% de los pasivos -unos 5 millones- cobra el haber
mínimo, aunque los que cuentan con la cobertura del PAMI perciben un
adicional de 45 pesos, con lo cual llegan a un haber de 940 pesos, en
tanto que los pensionados -unos 900.000- reciben 780 pesos por mes.
Con tales ingresos, esos jubilados no pueden siquiera afrontar la mitad
de la canasta indispensable, la cual está acotada todo lo posible,
razón por la que estos varios millones de personas viven en condiciones
sumamente precarias, que la mayoría de las veces deben ser sostenidas
por familiares o allegados.
Claro, que aun cuando se recurra a aquello de mal de muchos consuelo de
tontos, los pesares continúan siendo los mismos, pudiéndose referir por
ejemplo que los trabajadores activos, al menos el 60% de los
asalariados tampoco alcanzan a hacer frente a una canasta de esta
naturaleza, ya que dentro de esa franja mayoritaria los sueldos no
superan los 1.500 pesos mensuales. Y además, pasando a los jubilados en
su totalidad, apenas el 7% del padrón tiene ingresos suficientes para
cubrir esta canasta básica de 2.063 pesos, con lo cual queda claramente
expuesta una realidad muy dura para todos aquellos que disponen de
ingresos de nivel inferior.
En total, en el país hay 6,4 millones de personas jubiladas y
pensionadas, de las cuales solamente 400.000 cuentan con haberes
suficientes para pagar una canasta superior a los dos mil pesos,
mientras que los 6 millones restantes están por debajo de esa línea.
La canasta confeccionada por la Defensoría del Pueblo requiere de dos
jubilaciones mínimas para pagarla, habiéndose llegado a esta situación
debido a la política de incrementos porcentuales que siempre terminaron
favoreciendo a los de ingresos más elevados y perjudicando por lo tanto
a los que menos reciben, que hoy son mayoría con el 76% del total de
los pasivos.
¿Cómo se conforma la canasta de los jubilados para compararla con sus
haberes?, pues para alimentación se fijaron 787,15 pesos (consumiendo
el 38,2% del total), para vivienda 750 pesos (36,4%), destinado a salud
156,35 pesos (7,6%), para tocador y limpieza 142,45 pesos (6,9%),
vestimenta 100 pesos (4,9%), transporte 77,50 (3,6%) y recreación 50
pesos (2,4%). Se advierte, según estos números, que se recurrió a lo
mínimo, y aún así, es inalcanzable para aquellos seis millones de
jubilados y pensionados que reciben los haberes mínimos.
Es así que en casi todos los casos que se apela a canastas básicas,
tanto esta para los pasivos, como las que se elaboran para la pobreza y
la indigencia, siempre se recurre a necesidades relacionadas
directamente con la subsistencia y no con una vida digna.
Tampoco se ha logrado modificar la situación de los jubilados, cuando
fue aprobada una curiosa "ley de movilidad", que establece aumentos
fijos en marzo y septiembre, siendo para este año del 7,5% en cada
caso, muy alejados del verdadero nivel inflacionario, y por lo tanto,
agudizando cada vez más el ingreso de los pasivos.
Mientras esto ocurre, el dinero que en realidad debería ser de los
jubilados, en las cajas de la ANSeS y del PAMI, es distraído para todo
tipo de destinos, que van desde financiación de obras públicas,
subsidios para empresas privadas, hasta compra de bienes durables como
automóviles o electrodomésticos. Y todo ello, con un control
prácticamente inexistente.
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