La ilusión se muda a Polokwane
La selección de Diego Maradona, después de dos actuaciones convincentes
y de victorias inapelables, se perfila como uno de los favoritos a
quedarse con el título en Sudáfrica 2010. Hoy, cerrará su actuación en
el Grupo B frente a Grecia.
Argentina, rápidamente se afirmó en la consideración de todos como un
equipo idóneo para sostener sin traumas, un rótulo de aspirante a este
torneo mundial.
A pesar de la estrategia de cada uno de los futbolistas hasta antes de
desperezarse la competencia vinculada a un bajo perfil y un rechazo
casi sistemático a todo periodista que invitaba a responder sobre la
candidatura, después de los primeros dos partidos ante Nigeria y Corea
del Sur, ya resulta una perogrullada.
Cuando conversamos con Lionel Messi en la zona mixta del Soccer City y
le proponíamos desarrollar su sensación relacionada con ese escenario
en el que el propio equipo de Diego se colocó por belleza y eficiencia
en el ataque, el genio del Barcelona, repitió en frase de molde que "no
pensamos en nada más que en seguir creciendo como equipo"; es evidente
que entre la convicción y la mesura con la que Argentina ha decidido
encarar este tramo de su historia, hay mucho de influencia psicológica
del equipo técnico y de un Maradona, que aunque ya no resuelve en un
campo de juego, sigue catalizando toda la ansiedad y la expectación del
mundo mediático.
Esa concentración de energías que el técnico albiceleste provoca,
libera al resto y filtra las impurezas que ese desmesurado e incesante
interés que se produce alrededor del campamento en la Universidad de
Pretoria, alimenta como un efecto no deseado.
Maradona sigue siendo el hombre más atrayente en Sudáfrica y esto en
algún punto y con un control que por ahora sorprende gratamente, es un
plus emocional y anímico que ningún otro seleccionado ha podido
parangonar desde la figura de su conductor.
CON GUSTAVO ALFARO
Johannesburgo ofrece una paleta de atracciones y de monumentos de
referencias históricas que la tornan irresistible al viajero que llega
atrapado por el fútbol en estos días, o para tener una experiencia
inolvidable en algún safari durante todo el año, o simplemente, para
los inquietos seguidores de la historia de Nelson Mandela, un hombre
bisagra para la humanidad en esa lucha por devolverle a esta nación
igualdades y reinserción internacional.
Su estatua se erige en el corazón del centro comercial más deslumbrante
del Sur de Africa, un complejo de hoteles, paseos de compra y
restoranes que está ubicado en la exclusiva zona de Sandton City y a la
que acuden todos a regodearse con una oferta de marcas y precios
prohibitivas para un status medio y también para tomar una foto de esa
pesada mole de bronce de unos 5 metros de altura con la que esta ciudad
ha resuelto inmortalizar al Premio Nobel de la Paz.
Entre miles de paseantes de todas las procedencias, encontramos un
rafaelino que se ha convertido en los últimos años en un ciudadano del
mundo, Gustavo Alfaro.
Después de darnos un abrazo y recorrer el trillado camino de "qué chico
es el mundo" y actualizar cuestiones familiares y laborales, el
contacto fue propicio para hablar de fútbol, y claro está, del equipo
nacional. "Lechuga" en tanto técnico y también periodista (hace ya unos
cuantos años tiene un contrato con la Cadena Caracol de Colombia para
comentar los torneos más importantes del mundo), tiene siempre una
frase elegante y precisa, tal su verborragia y su lenguaje atinado.
"Argentina tiene todo para llegar a la final, aquello que es consabido,
los mejores jugadores de las principales ligas y un agregado que es un
plus, Diego. Está trabajando muy bien los aspectos anímicos y ha
sorprendido a sus dos rivales hasta aquí, en la pelota parada,
aprovechando la buena talla de los defensores y la precisión en la
pegada de Messi y de Verón".
Alfaro volverá a dirigir a Arsenal cuando comience el próximo torneo de
Primera División luego de dos años, tiempo en el que tuvo una
experiencia no feliz desde los resultados en Rosario Central y otra que
lo ha fortalecido sin dudas en lo cultural, como fue sumarse durante
tres meses al fútbol de Arabia Saudita; pero seguimos intercambiando
vivencias de este Mundial. "Brasil parece despertar, yo nunca lo
imaginé dormido, pero un sector de la prensa no lo ve tan convincente;
es posible que carezca del brillo de otros equipos; no obstante, Dunga
ha trabajado y mucho en lo táctico, en los sistemas de juego y tiene
como ningún otro de momento, variantes con y sin la pelota. Hay que
estar muy fino para vulnerarlo y romper esa defensa poderosa que
ostentan".
Y nos despedimos prometiendo otro encuentro en algún otro estadio, y de
una buena mesa antes de regresar, uno, al pago chico, y "Lechuga" a
otro desafío en el fútbol nuestro.
Ya estamos viajando a Polokwane, una bella y pequeña ciudad al noreste
de Sudáfrica a donde se mudan todas las ilusiones de miles de
argentinos que van a acompañar al equipo en la presentación en el
estadio Peter Mokaba cuando se cierre la fase de grupo y sea Grecia el
que evalúe a una selección que tendrá una formación sin los habituales
titulares. Aquí no hay eufemismos... ¿alguien cree que en este plantel
hay suplentes?
Néstor Clivati. Enviado de LA OPINION al Mundial de Sudáfrica 2010.
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22-06-2010

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