Pekerman afirma que no deben repetirse proyectos personales
Este título ha sido extraído de una charla con José Pekerman en el
centro de Johannesburgo y cuando todavía no han terminado de caer las
esquirlas del estallido provocado por la apabullante derrota de la
selección argentina a manos de Alemania.
Mirada serena y sin protocolo acepta de buena manera una furtiva
entrevista en la que no falta inicialmente un repaso por este tiempo en
su carrera como entrenador y además, los motivos que lo trajeron a
Sudáfrica y que están vinculados con la poderosa cadena mexicana
Televisa en el carácter de comentarista.
Pekerman ha sido uno de los hombres más respetados por el ambiente del
fútbol en nuestro medio y también en el resto de mundo por sus logros
con distintos combinados argentinos juveniles y por los conceptos que
perduran en la mayoría de los futbolistas que fueron orientados y
educados en cada una de las convocatorias a lo largo de casi una
década.
También fue uno de los más fustigados cuando cedió a la tentación de
Julio Grondona en hacerse cargo del vacío dejado por Marcelo Bielsa a
mediados de 2004, completar aquel período y dirigir a la albiceleste en
el Mundial de Alemania dos años después y exponerse a la crueldad de la
prensa amarillista o exitista y de los resultados en la competencia
profesional.
Aquel maestro de centenares de pibes que pasaron por el predio de
Ezeiza, decidía enfrentar un compromiso mayúsculo como lo fue dirigir a
los mayores y nada menos que como sucesor de Bielsa y en una Copa del
Mundo; rápidamente notó las diferencias, especialmente en las
repercusiones de los resultados de su trabajo, y allí comenzó a
romperse el encanto y de aquel hombre, que de perfil docente con andar
cansino y paternal pasó a otro de gesto adusto, menos valorado y luego
de aquella eliminación en el estadio Olímpico de Berlín frente a los
locales en dramática definición desde el punto de penal, cruelmente
descalificado.
La selección argentina fagocitaba otro entrenador sensible y respetuoso
del trabajo y de los proyectos; con él, Argentina tuvo planes a largo
plazo y se cansó de levantar copas por todo el mundo y de proyectar a
decenas de craks, muchos de los cuales todavía tienen vigencia en las
principales ligas competitivas del mundo.
Desde esa renuncia a su cargo después de la salida en cuartos de final
de la Copa anterior, su carrera como entrenador ya de equipos
profesionales, se desarrolló fuera del país y poco supimos de las
distintas campañas, seguramente porque no han sido exitosas y estas
afrentas, el fútbol y el marketing las castigan con la indiferencia.
"Este ha sido el final de los proyectos personales", titula en la
charla con resumen de periodista y también con algo de rubor por
tratarse la misma de una crítica severa pero no desatinada a este
tiempo, donde los manejos del fútbol argentino, desde la organización
de los torneos locales, la falta de controles a los clubes para evitar
los dislates económicos, la carencia de garantías jurídicas serias, la
inexistente política para los distintos seleccionados y el criterio
personalista y de amiguismos que desde Julio Grondona hacia abajo se
difunde como método, sume a la actividad de mayor consumo popular, en
una crisis que no siempre los resultados dejan ver, pero que en este
sentido y con un inmenso dolor, bienvenida la filípica de Ciudad del
Cabo para reinstalar como disparador un tema que ya no debería soslayarse, el de la reforma conceptual del fútbol argentino.
"Ha quedado demostrado que no se puede elegir a un conductor de una
selección sólo por lo que ha sido como jugador, hay que armar equipos
de trabajo con los más reconocidos profesionales del medio y no
interesa qué fueron en otro tiempo".
NECESIDAD DE CAMBIAR
Sin eufemismos, José Pekerman en diálogo exclusivo con LA OPINION, se
refirió a quién fue su patrón en el largo tiempo en el que estuvo
contratado por AFA: "Grondona utiliza un método que ya no resiste
análisis en los sistemas más modernos y evolucionados, esto de conducir
al fútbol argentino como un ente propio está siendo cada vez más
pernicioso, postergando los cambios que ya son una necesidad alarmante.
Esas modificaciones son equivalentes a políticas de Estado, porque el
fútbol argentino vive aletargado y atomizado por eso, cuando se
producen golpes deportivos como el del sábado, reaparecen inevitablemente y recuerdan que están pendientes y que no habrá manera de superar
esta crisis si no se tiene la actitud política de cambiar la historia".
Y así terminó la charla con el ex técnico de los seleccionados
argentinos, sin antes, dejar una palabra de elogio para el trabajo de
Atlético de Rafaela en todos sus estamentos. "Es una institución muy
seria y sus últimas frustraciones deportivas en el intento de llegar a
Primera no deben hacer mella en el camino a seguir".
Y se fue acompañado por un grupo de colegas mexicanos que fueron
testigos de este momento periodísticamente valioso.
Como valiosa sigue siendo nuestra travesía por tierras sudafricanas a
pesar de la mueca triste que como estela, ha dejado la traumática
eliminación del equipo argentino y las consecuencias colaterales que
inevitablemente está provocando.
Néstor Clivati - Periodista acreditado por LA OPINION en Sudáfrica
2010.
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07-07-2010

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