ALGO MAS QUE PALABRAS
Unidad del mundo ¿y las mujeres?
Por Víctor Corcoba Herrero (*)
El mundo, dentro de su variedad de mundos libres, que debieran serlo
todos, necesita unidad de ser y de acción, sobre todo para las
cuestiones de vida, como pueden ser los principios rectores de una
política social y económica justa, capaz de proteger a los seres
humanos por lo que son y representan. Sin duda, el mejor progreso
humano, la más acertada política laboral, la principal defensa a la
familia, la más sobresaliente protección a los derechos de las personas
y a los recursos naturales, nace de la cooperación y colaboración entre
todos los pueblos. La unión es el mayor de los poderes imaginarios y,
la unidad, el supremo manjar de la estirpe. Cuidado con los dominadores
que transmiten abecedarios falsos, carentes de ética y con la estética
maquillada. Desde luego, nos hace falta avivar la sensibilidad
cultural, el respeto a los valores y creencias de las naciones son
indispensables para sustentar el diálogo. Sólo así se puede construir
la unidad del mundo, alimentada por el sentido de solidaridad
internacional.
Se precisa la unidad del orbe para frenar el aluvión de violencias e
ilegalidades que se sufren por todos los rincones planetarios. Buena
parte del mundo se desangra, otra muere sin conocer nada más que el
llanto, son víctimas de gobiernos que no saben utilizar otro lenguaje,
nada más que la guerra sucia como método electoralista o la trampa de
la mentira como método destructor. Y ciertamente, la paz no podrá
consolidarse sin un esfuerzo colectivo de unión. Por otra parte, cada
día aumenta el número de refugiados que necesitan reconstruir sus vidas
tras los conflictos. Todos somos necesarios para trabajar en la esfera
humanitaria, en la política, en la seguridad y el desarrollo. Ya lo
dice un proverbio africano "La unión en el rebaño obliga al león a
acostarse con hambre". Ahora bien, sólo en un planeta de ciudadanos
honestos es posible esa unión verdadera y no interesada.
Precisamente, Europa, se viene debilitando por esa falta de unidad. El
ciudadano europeo del nuevo siglo, endiosado por sus notables
realizaciones, por sus conquistas científicas, por su vocerío de
ideales de igualdad y de solidaridad, que después no son tantas ni tan
verdaderas, falla en lo más fundamental, en hacer justicia al nombre
europeísta de la unión. Europa sigue permaneciendo dividida. Y esta
herida abierta en el costado del continente no ha hecho más que
alimentar angustia y dolor. En otras regiones de Africa se advierte
cada vez más riesgos para quienes intentan huir hacia otros países en
busca de subsistencia. No se entiende y causa espanto que se suspendan
servicios aéreos de asistencia humanitaria por falta de fondos, cuando
el ser humano es lo más importante del mundo. Qué menos que hubiese
unidad en todos los continentes para combatir en verdad la desnutrición
y mejorar la seguridad alimentaria entre los grupos más vulnerables del
planeta.
En esa unidad del mundo, la mujer debe ser considerada en igualdad con
el hombre. Ellas tienen que ser también dueñas del cambio cultural. No
se pueden imponer desde fuera otras costumbres. Curiosamente, todos los
analistas internacionales coinciden en la importancia de invertir en el
mundo femenino y en destacar su papel para alcanzar los Objetivos de
Desarrollo del Milenio. "Hasta que las mujeres y las niñas no sean
liberadas de la pobreza y la injusticia, todas nuestras metas -paz,
seguridad, desarrollo sostenible- estarán en peligro", acaba de decirlo
el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon. El derecho de las niñas a
la educación es fundamental y hay que propiciar que así sea. Que la
Asamblea General de la ONU apueste por la creación de una nueva entidad
para la igualdad de género y empoderamiento de la mujer, bajo el nombre
"ONU Mujeres", es otro paso adelante que a buen seguro va a contribuir
a ampliar las oportunidades y poner fin a la discriminación de la mujer
en todo el planeta.
La unidad del mundo va a depender muy mucho del protagonismo de la
mujer en la sociedad. Es de justicia que hombres y mujeres trabajen
unidos en plenitud de condiciones y de capacitación para la
construcción de un mundo más solidario. También los analistas coinciden
en que esa potenciación del papel de la mujer, conocido como
empoderamiento, pasa por respetar sus derechos humanos, la salud sexual
y reproductiva, sin obviar la formación.
Estamos ya deseosos de que "ONU Mujeres" empiece a caminar. Lo va a
hacer en enero de 2011 y apoyará, no sustituirá, los esfuerzos de las
otras agencias del sistema de Naciones Unidas a favor de la mujer.
Estoy convencido que sólo desde la educación puede forjarse la unidad y
que, también, sólo desde la unidad (varón-mujer) se puede dar valor a
esta vida que todos nos merecemos como personas. Nos llena de alegría,
que mi país (España) se haya convertido en la primera nación europea en
unirse a la campaña Corazón Azul de la Oficina de la ONU contra la
Droga y el Delito (UNODC), que combate la trata de personas.
Precisamente, según un informe de esa Oficina presentado en Madrid, el
tráfico humano es uno de los negocios más lucrativos de Europa, siendo
la mayoría de las víctimas mujeres jóvenes que con engaños son
sometidas a violación, violencia y amenazas, son drogadas, despojadas
de sus pasaportes y chantajeadas. ¡Qué pena de mundo!
(*) corcoba@telefonica.net
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08-07-2010

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