La homosexualidad, la ciencia y Dios
Nota II y última
Por Carlos Terranova. - "El Creador establece la norma".
Mucho antes de que los gobiernos decidieran promulgar leyes que
regularan el matrimonio, nuestro Creador ya las había establecido. Dice
el primer libro de la Biblia: "El hombre dejará a su padre y a su
madre, y tiene que adherirse a su esposa, y tienen que llegar a ser una
sola carne" (Génesis 2:24).
Con respecto a la palabra hebrea traducida como "esposa", el
Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento,
explica que "señala a cualquier persona del sexo femenino". Más tarde,
Jesús confirmó que los cónyuges tienen que ser "varón y hembra" (Mateo
19:4). El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo
al principio, varón y hembra los hizo?
Por consiguiente, Dios estipuló que el matrimonio fuese una unión
íntima de carácter permanente entre hombre y mujer. Ambos seres están
diseñados para complementarse a fin de satisfacer mutuamente sus
necesidades y deseos de orden emocional, espiritual y sexual.
La conocida historia bíblica de Sodoma y Gomorra revela el criterio
divino acerca de la homosexualidad. Dios declaró: "El clamor de queja
acerca de Sodoma y Gomorra es ciertamente fuerte, y su pecado es
ciertamente muy grave" (Génesis 18:20). El grado de depravación al que
habían llegado estas ciudades se manifestó cuando el justo Lot recibió
a dos visitantes. "Los hombres de Sodoma [...] cercaron la casa, desde
el muchacho hasta el viejo, toda la gente en una chusma. Y siguieron
llamando a Lot y diciéndole: «¿Dónde están los hombres que entraron
contigo esta noche? Sácanoslos para que tengamos ayuntamiento con
ellos»." (Génesis 19:4,5). Las Escrituras añaden que "los hombres de
Sodoma eran malos, y eran pecadores en extremo contra Jehová" (Génesis
13:13).
El apóstol Pablo escribe a la iglesia de Roma: Por esto Dios los
entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso
natural por el que es contra la naturaleza, y de igual modo también los
hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su
lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con
hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.
Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a
una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen (Romanos
1:27-28).
Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma
manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra
la naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del
fuego eterno (Judas 7).
En los países donde hay constantes campañas en pro de los derechos
homosexuales, quizás haya quienes objeten a que se aplique el
calificativo contranatural a la conducta homosexual.
Pero ¿acaso no es Dios el árbitro supremo en lo que respecta al orden
natural? Pues bien, él dio este mandato a su pueblo: "No debes
acostarte con un varón igual a como te acuestas con una mujer. Es cosa
detestable" (Levítico 18:22).
Somos responsables ante Dios. La Biblia es muy clara: Dios no acepta ni
pasa por alto las relaciones homosexuales. Saben bien que, según el
justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte;
sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a
quienes las practican (Romanos 1:32) (NVI).
Dios no aprueba la homosexualidad pero ama a los homosexuales. En la
Biblia Dios aborrece el pecado pero ama al pecador. Como es una
conducta que puede ser cambiada Dios está esperando que el homosexual
decida dejar de serlo y está dispuesto a ayudarlo.
Y el que se celebre un "matrimonio", el que se apruebe una leyno las
convierte en algo decente, ni honroso. Dios requiere que "el matrimonio
sea honorable entre todos", lo que excluye las uniones homosexuales,
que él encuentra detestables (Hebreos 13:4).
Algunos afirman que el reconocer como matrimonio a las asociaciones
temporales (parejas de hecho) o a pares de gays o de lesbianas no
perjudica para nada a las familias tradicionales. ¡Y esto es totalmente
erróneo!
¿Ustedes creen que poner en circulación montones de monedas falsas no
perjudica a la moneda verdadera? Al contrario, la devalúa y puede
llegar a hundir la economía del país.
La misma palabra matrimonio deriva de los vocablos latinos "matrix" y
"monium" que significan oficio de madre. Así pues, según su etimología,
el matrimonio es una unión que tiene como primer objetivo "engendrar y
educar a los hijos" que es justamente lo que hacen las madres y eso no
lo pueden hacer los gays.
Cicerón -106-43 a.C.-, escritor, político, militar, abogado y orador
romano (es especialmente conocido como el orador más elocuente de Roma
y como hombre de letras), definía la familia como "Pincipium urbis et
quasi seminarium reipublicae", es decir, "unidad básica de la sociedad
y del Estado".
La realidad es que Dios, la ciencia y el sentido común concuerdan y es
un absurdo contradecirlo. ¿Usted se pone dos zapatos derechos o
izquierdos y dice que es un par? De ninguna manera, usamos un zapato
derecho y un izquierdo, diferenciar no es discriminar. De la misma
manera no podemos decir que dos hombres, o dos mujeres sean un
matrimonio. Solo un hombre y una mujer lo son. Dios bendiga nuestra
Patria.
El autor es pastor de la Primera Iglesia Evangélica Bautista de
Rafaela.
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23-07-2010

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