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Editorial
Bajó el gasto
Un resultado altamente positivo tuvo el balance fiscal del mes de
junio, justo el que marca la mitad del año, ya que registró un
superávit de 2.713 millones de pesos, lo cual significa un 198,4% más
que igual mes de 2009, ocasión en que el superávit había sido de 909,1
millones. Sin dudas estos números son muy buenos, aun cuando haya que
dejar en claro que la gran diferencia se alcanza por los bajos índices
que hubo un año atrás, cuando el país se debatía en medio de la crisis
financiera internacional, y además, soportaba la dura sequía en el
campo, sector que vio fuertemente afectada su producción.
Más allá de este positivismo en las cuentas públicas, lo que realmente
debe destacarse es que se produjo una contracción en el gasto público,
el cual venía creciendo sostenidamente desde hacía varios meses y ponía
en alerta amarilla el superávit. En esta ocasión tuvo el más bajo
registro de los últimos tiempos, con solamente una expansión del 22% en
la comparación interanual, estableciéndose en 28.72,1 millones. Se
recuerda que en junio de 2009, mes en el cual se produjeron las
elecciones, el gasto había crecido 35%, nada menos que un 13% más que
ahora.
De todos modos, y aún con tamaña diferencia, el gasto continúa siendo
muy elevado, aunque ahora con menor evolución que los ingresos, que han
mejorado en forma notable con relación a lo que sucedía el año pasado,
marcándose en junio un 39,4% por sobre su antecesor mayo, posibilitando
entonces este muy buen superávit de 2.713 millones de pesos.
Los ingresos fiscales totales de junio fueron a 31.074,2 millones, un
29% más que junio de 2009, debiéndose también hacer la salvedad que en
esta reciente ocasión las transferencias desde la ANSES fueron de 1.986
millones, un área que sigue aportando muy fuerte al Tesoro nacional.
Tema que está justamente en danza por la discusión política que
significa la iniciativa de la oposición de pagar el 82% móvil a los
pasivos, mientras que desde el oficialismo se remarca que tal propuesta
no tiene sustento, pues significaría desfinanciar el Estado.
Justamente por las prestaciones de seguridad social, considerando la
mayor cantidad de beneficiarios y por la movilidad de los haberes,
desde el Ministerio de Economía se justificó el crecimiento del gasto
primario.
Lo más importante de toda esta perspectiva numérica, que en realidad es
la que moviliza las posibilidades presentes y futuras del país, es que
lo ocurrido en el mes de junio no se convierta en un hecho aislado,
sino que se afiance como una tendencia. En tal sentido, existen
alternativas muy favorables para la continuidad del superávit, con una
cosecha récord por venir, sostenida suba de las exportaciones, pero muy
especialmente por el achicamiento del gasto, aunque justamente en este
último aspecto es donde apunta la incertidumbre.
Recordemos que ya estamos prácticamente en campaña por las elecciones
presidenciales de 2011, pues en este tiempo es que comenzarán a
definirse las candidaturas, pero especialmente aquellos que alientan
posibilidades de triunfo, harán -en algunos casos- poco menos que lo
imposible por lograrlo. Caso concreto del ex presidente Néstor
Kirchner, quien no sólo tiene el manejo de la economía, sino también de
los recursos que le facilitan hacer la que es conocida como "política
de la billetera", razón por la cual el gasto público puede salirse de
madre en un tiempo cercano, aunque todo ello irá acompasado a lo que
vayan señalando las encuestas y las necesidades electorales.
Lo trascendente entonces, de lo acontecido en junio, es que los gastos
marchan en forma acompasada con el nivel de ingresos, respondiendo a un
estricto sentido de lógica y sentido común, provocando además, un mayor
nivel de confianza en los inversores, ya que la falta de inversión es
justamente una de los costados flacos que tiene el país en este
presente.
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