www.laopinion-rafaela.com.ar - Rafaela - Argentina

Primera página
Todos los títulos
Noticias
Suplementos
Editorial
Archivo

Locales
Deportes
Sociales
Policiales
Región
Argentina
Mundo

Martes 3 de Agosto de 2010


Sociales

Un mundo de intimidades

Tres obras breves, de Griselda Gambaro Y Julio Chávez, fueron cuidadosamente seleccionadas y llevadas a escena por actores del Grupo de Teatro La Máscara. Entrevista al director Marcelo Allasino.

Por María Florencia Forni. - Aunque ya no se siente ese clima especial que reina en los días de Festival, los artistas del teatro continúan sus trabajos en la ciudad. El domingo por la tarde, un rato antes de una nueva función de "Breves2, el último trabajo del Grupo de Teatro La Máscara, nos acercamos a este Centro Cultural para conversar con el reconocido director Marcelo Allasino, quien nos habla de las particularidades de esta puesta en escena, de la formación actoral en los talleres y de los proyectos de la compañía.

-¿Por qué eligieron estos textos de Griselda Gambaro y Julio Chávez para trabajarlos?
-En realidad fue una elección compartida, porque este espectáculo termina siendo el resultado final de un taller de actuación y producción que hicimos el año pasado con los actores que forman parte de la compañía. Hicimos un seminario, que veníamos a trabajar los sábados, bastante intensivo, en el que participaron casi todos los integrantes del grupo. Entonces, yo les propuse trabajar en obras breves o monólogos; propuse algunos textos que a mí me interesaban y ellos también recorrieron algunos textos que le interesaban y así llegamos juntos a la decisión. Fue una elección analizada en conjunto.
De todas maneras, Griselda Gambaro es una autora que a mí me fascina, me parece la dramaturga viva más importante que tenemos en el país. Y los textos de Julio Chávez son una delicia. Son obras diferentes. La de Julio Chávez tiene una cosa de comedia más presente, tiene mucho humor aunque es una comedia dramática. Pero los textos de Gambaro son dos monólogos, un poco más ásperos, describen otro mundo. Y los trabajamos unos cuantos meses el año pasado. Y la idea era estrenar en esta sala, pequeña; por eso el formato es pequeño, con pocos actores, la puesta en escena es simple, nos centramos sobre todo en el trabajo con el actor, en el análisis de los textos y lo que nos disparaban. Y después de hacer la primera temporada en la sala grande ahora nos mudamos al espacio que iba a ser el original.

-¿Hubo modificaciones en el texto durante los ensayos con los actores?
-No, nos propusimos el desafío de ponerlos en escena tal cual fueron producidos por sus autores. Así que no hemos cambiado ni una coma.

-¿Y qué desafíos implica dirigir a los actores en un unipersonal, que se sabe es algo más difícil para ellos que se encuentran solos en escena?
-Para ellos es un desafío realmente muy importante. Y para mí el desafío es encontrar en ese espacio que tenemos con cada uno de los actores, en el que los ensayos se vuelven más íntimos, porque actor y director estamos muy cerca, podemos dialogar mucho, probar muchas cosas. Te exige esta posibilidad de que el actor pueda ir desarrollando su tarea solo en su casa, en sus momentos. Está con el material todo el tiempo presente en su cabeza. Creo que no plantea dificultades sino la posibilidad de hacer un trabajo más profundo, de búsqueda e investigación. Creo que es la particularidad que plantea el monólogo.

-¿Qué significado le confiere a la puesta en escena el hecho de que la presentación sea en una sala tan íntima?
-En principio lo que plantea este espacio es la proximidad con el público. Hay un trabajo con los actores de buscar una verdad escénica que les interesa mucho desde lo actoral, aunque los textos no sean del todo realistas. Sobre todo los de Gambaro están atravesados por otras estéticas, pero lo más interesante es ese vínculo que plantea el espacio tan pequeño, que el espectador esté respirando al lado del actor. Eso me parece atractivo; es algo que venimos trabajando en otras obras de grupo, desde "Noche de ronda". Y después, con respecto a la puesta y a los signos visuales, tratamos de sintetizar. Las obras están puestas con lo esencial. Y con elementos, como el vestuario y el maquillaje, que describen, que profundizan pero en el que nada sobra.
Es como muy minimalista.

-¿Quiénes participaron en la elección de estos elementos?
-El vestuario lo hizo Gustavo Mondino, que se dedica especialmente a esa tarea en el grupo. Y las tres obras tienen un tratamiento distinto; pudimos trabajar sobre lo que el actor necesita. Por ejemplo, con el trabajo de Gerardo (Gerez) que tiene que hacer de transexual; era un desafío hacer que se viera femenino. Después hay un trabajo con el monólogo en el que actúa Mari Haspert, tiene un tratamiento con el delantal y los lentes. Estoy muy contento con el trabajo estético, que es muy sutil y refinado. Y el diseño de la iluminación lo hice yo, que es un terreno que a mí me encanta. Somos pocos en el proyecto pero un trabajo de precisión.

-Estos actores surgen del taller de teatro de Centro Cultural La Máscara. ¿Cuáles son los elementos que priorizás en la formación actoral?
-Para mí lo más importante es abrir posibilidades expresivas; eso es lo fundamental. Que el taller pueda permitir que quienes participan puedan descubrir herramientas, modos, puedan reinventarse ellos, expresivamente. Me interesa ayudar a que quienes participan de las clases puedan ampliar su rango expresivo. No es lo prioritario la cuestión técnica, nosotros trabajamos mucho desde lo técnico, el entrenamiento físico, vocal, desde los elementos expresivos, pero si hay algo que más me interesa es ayudar a cada actor a encontrar un camino propio, una forma de pensarse en escena, como artista, como gente con potencialidades a seguir trabajando, seguir descubriendo.
En ese sentido estoy muy conforme porque al margen de la gente que ha estudiado en el taller y sigue trabajando con nosotros en la compañía, conocemos el caso de gente que pasó por este taller, empezó a estudiar en este taller y después siguió su propio camino. Y que generó sus propios espacios de formación, o grupos de creación o sus propias carreras. Ahí yo siento como misión cumplida.

-¿Hay algún proyecto?
-Sí. Estamos trabajando en algunos textos para un espectáculo infantil, que es una deuda pendiente que teníamos con el grupo. Porque es un terreno que nos encanta, aunque no es nuestro fuerte. El libro se llama "Monstruos al teatro", es un compilado de Patricia Suárez y Graciela Repún. Y después yo tengo en mente un par de proyectos, más de creación grupal, con nuestro sello, más similares a Rutilante (Cabaret), "Km 228" y "La Brusarola".

03-08-2010

Las nuevas propuestas turísticas de Mendoza

Un mundo de intimidades

Preparación para la fiesta de San Cayetano

Se llamaba Ricardo

Quijote se prepara para el Día del Niño





Arriba
    Clima
    Farmacias en Rafaela
    Teléfonos Útiles
    Encuestas
    Cartas de lectores
    Contacto


Contacto
Publicidad
suscripciones
  La Opinión On Line - Año 13 -
  es una publicación de Buffelli y Actis S.A.
  Anuncie en Diario La Opinión,
  tercer diario de la Provincia de Santa Fe.