www.laopinion-rafaela.com.ar - Rafaela - Argentina

Primera página
Todos los títulos
Noticias
Suplementos
Editorial
Archivo

Aire libre
Ecología
Economía
Gente
Hábitat
Jubilados
La Palabra
Política
Rural
Salud

Martes 2 de Noviembre de 2010


La Palabra

En busca de... Horacio Ferrer, poeta

Arcángel de la noche

Su nombre viene acompañando los grandes versos de la canción argentina. Identificado con el barrio porteño, celoso custodio de los personajes ciudadanos, inspirado escritor de historias ocultas, pero fundamentalmente caballero de un estilo inigualable y padre del nuevo tango que fue madurando con la compañía de Astor Piazzolla. Frente a su elegante figura junto a la mesa de un bar, escuchamos estos relatos felices y amenos.

LP - Está trabajando en una obra cumbre del tango con nuevos contenidos.
H.F. - Es una gran alegría poder incluir a Remo Pignoni, un maestro tan extraordinario como él, en mi "Biblia del tango" que es un libro que absolutamente saldrá el año que viene si está terminado. Y espero incluir a Remo en cuya casa estuve con Piazzolla en el año 1969 o 1970. Que fue inolvidable la visita a la casa de Remo Pignoni. Y la obra es una nueva versión de otra obra mía de hace treinta años llamada "El libro del tango" que tuvo cuatro ediciones desde 1968. Ahora la he completado y le he cambiado la forma porque voy a incluir meditaciones sobre el tango que para mí lo más importante es pensar sobre el tango, sobre todas las facetas del tango. Son treinta meditaciones y un esquema de la historia que ya está en otro libro mío que se llama "El siglo de oro del tango" que fue presentado en la Universidad de Oxford, Inglaterra y contiene las épocas determinadas por las generaciones del tango desde mediados del siglo XIX. Los otros dos tomos es una enciclopedia con todo: instrumentos, lugares, jerga. He viajado por el mundo entero durante diez años con Gidon Kremer, el gran violinista letón, que se enamoró de María de Buenos Aires y me llamó para hacer una versión de cámara y hacer una gira por todo el mundo y recorrimos desde Alemania hasta Japón, Estados Unidos, Canadá, impresionante. Y conocí a tanguistas de todos los países que vinieron a verme, y estudiosos, y compositores, y bailarines, y poetas, y aficionados, así que tengo una información mundial del tango que acaba de ser declarado Patrimonio de la Humanidad, una gestión que iniciamos nosotros desde la Academia Nacional del Tango. Esa es la descripción de "La Biblia del tango" y a un sacerdote amigo lo consulté por el título y me dijo que no era una ofensa y que el tango es algo importante para la iglesia y que lo haga yo garantiza que nada pueda ofender.

LP - ¿Cuántos años hace que escribe?
H.F. - Desde que era niño. Incluso antes de saber escribir le dictaba poemas a mi madre y además los tengo escritos por ella. Bueno, mi madre recitaba muy bien porque había estado en la Florida de Rubén Darío, porque mi abuelo Eduardo Ezcurra era un escritor argentino que cuando estuvo muchos años Rubén Darío en la Argentina, fue colaborador de La Nación, escribió el Canto a la Argentina por encargo del diario La Nación en el primer centenario de la Patria. Después conoció a Amado Nervo, a Federico García Lorca, y recitaba poetas argentinos y uruguayos de memoria.

LP - ¿Cuándo se radicó en la Argentina?
H.F. - Tenía un mes cuando vine a la Argentina. La familia de mi madre era toda argentina y mi madre conoció a mi padre en un veraneo porque la madre de mi madre que nació en Buenos Aires como todos sus hermanos también era uruguaya, hija de suizos. Una muy linda familia porque hay muchos personajes tan hermosos. Mi tatarabuelo fue redactor de la Constitución de la Confederación Helvética y padre de la educación suiza. Pertenezco a una familia de docentes y es una de las cosas que más me apasiona la docencia. Mis padres, mis tíos han sido profesores de distintos niveles y de materias muy diferentes, muchos universitarios, de manera que es una familia muy hermosa en el sentido de su ilustración y su cultura.

LP - ¿Siempre le dedicó su obra al tango?
H.F. - Sobre los barrios no he escrito mucho. He escrito pero quería hacer otra cosa. Cuando tenía quince años se murieron Manzi, Discépolo y Celedonio Flores. Los tres pilares. Yo pensé que lo que habían hecho ellos ya no se podía mejorar y que había que hacer otra cosa. Intenté hacer otra cosa. No la dí a conocer sino después a algunos amigos muy íntimos, porque a mí me gustó siempre recitar desde que era adolescente. Porque no podía encontrar tampoco músicos como para hacer lo que escribía. Troilo era amigo mío, Julio De Caro, pero yo pensaba que no era la cosa. Y tuve la fortuna -porque soy un hombre muy afortunado en la vida- de que el que me llamó fue el máximo que fue Piazzolla a quien conocí a mis quince años en un gran café de Montevideo tocando con su orquesta. Y ya después nos hicimos amigos, era gran admirador de él, conocía sus obras. Y un día publiqué mi primer libro de versos ya oyendo mi voz en los versos que se llamó "Romancero canyengue". Se lo mandé a Troilo, a Piazzolla, a Cátulo Castillo, a Héctor Stamponi, a un grupo de amigos jerarquizados y fue un éxito desde su salida, fue un exitazo. Y Piazzolla me llamó por teléfono a Montevideo y me dijo "Horacio yo no sabía que escribías así, lo que vos hacés es lo que yo hago con la música, desde ahora largá todo, ese puesto que tenés en el diario El País, todo, todo y venite a trabajar conmigo así estás en todas mis cosas, pero tenemos que escribir juntos. No hay nadie que escriba como escribís vos". Y yo, ni corto ni perezoso renuncié al diario El País, me vine a Buenos Aires a vivir con él. Primero escribí en Montevideo mientras me preparaba para mudarme, María de Buenos Aires. Fue el libreto antes de la música. El tenía miedo que no le gustara la obra mía que iba a escribir para él pero se enloqueció cuando la leyó. Y yo le hice el guión musical, qué género para cada escena, bueno, fue una maravilla, hicimos ciento veinte funciones. El decía -porque le gustaba batallar, porque siempre fue así- que María de Buenos Aires había sido muy discutida, porque hubo notas censurando la obra, pero tuvo presencias muy elogiosas, tuvimos en el público a Vinicius de Moraes, y grandes poetas, a Cátulo Castillo. Es la obra argentina más dada en el mundo entero. Me decían hasta mis amigos: "Horacio, no te va a entender nadie". Pero a mí no me importa, yo no escribo para ser entendido, escribo para emocionar. La poesía es como la música, es exactamente el mismo género de la música. La poesía es música que habla dice el filósofo griego Simónides de la ciudad de Ceos.

LP - Con tanto que escribió. ¿Qué le quedó por decir?
H.F. - Siempre estoy buscando temas originales. Estuve en Quilmes y recité "Las ciudades" que es una obra que hicimos con Piazzolla que presentamos en Río de Janeiro donde yo anticipo el 11 de setiembre: "ciudades fundadas para odiar, ciudades tan altas para qué, ciudades cadáveres de pie, ciudades al polvo volverán". Eso lo escribí en 1972, por eso yo estaba siempre a la pesca. Pero también escribí "La última grela" que es una evocación de esos personajes de la noche, también me fascina la noche... incluso me han venido a ver las grelas para agradecerme que haya escrito un tango para ellas. Y el Chiquilín de Bachín un tema social, y Libertango que es un canto a la libertad que es el valor estético más importante de la cultura occidental, y Canción de las Venusinas que en realidad es una alegoría sobre la incredulidad. Eran tan bellas las venusinas que bajaron en Buenos Aires que nadie se las creía. Decían que eran propaganda, que eran espejismo. Siempre busqué temas que no habían sido tratados y los que habían sido tratados de enfocarlos de otra manera. Siempre hice todo sobre nuevos temas y después incluso con otros compositores con los que he colaborado, hice una ópera con Garello después de haber escrito treinta tangos con él, una ópera que se va a estrenar en Salzburgo que se llama "El Rey del tango en el Reino de los sueños" y escribí un poema coral que lo vamos a hacer en el Colón. Escribí con Piazzolla otra obra que se llama "El pueblo joven" que es una alegoría de unos pueblos que viven debajo del Río de la Plata en unas cavernas a mil y un metros donde esos pobladores son iguales a nosotros pero son como nosotros deberíamos haber sido.

LP - ¿Hay algo inédito de lo que hizo con Piazzolla?
H.F. - No. "El pueblo joven" está grabada pero estamos esperando un gran reestreno porque lo hicimos en San Rafael, en Córdoba y en el Teatro Argentino de La Plata con un gran éxito. Está para salir el disco junto con el reestreno el año que viene.

LP - Cuéntenos la historia de su clavel. Usted y el clavel son eternos...
H.F. - (carcajadas) Lo que pasa es que siempre me gustaron los dandis y poco a poco fue habiendo menos, por eso el detalle del clavel en la solapa que es un detalle floral agradable para los demás, y la corbatita que empecé a usarla porque Piazzolla me regaló tres en Londres y me dijo mirá las vas a usar toda la vida... y los pañuelitos. Y a mí me gusta vestirme bien dentro de mis posibilidades. Cuando vivía en Montevideo tenia un sastre que le pagaba en cuotas y me hacía unos trajes con mil botones como me decían, y esa es la historia de mis ropas.

LP - Hace días estuvo en Italia en un acontecimiento especial.
H.F. - Sí. Recibí en Porto Antico, Genova, el premio Luigi Tenco que otorga el Festival de San Remo. Me lo concedieron el año pasado en reconocimiento a mi trayectoria y a mi obra, y ofrecí un recital en el lugar. Después recorrimos setecientos kilómetros por ese país presentando un libro mío bilingüe.

LP - Una anécdota.
H.F. - Estuve a punto de quedarme ciego cuando era niño como consecuencia de una varicela que me paralizó nervios ópticos. Y un amigo oculista recién llegado de Estados Unidos dijo que me curaría en seis meses. Y me curó. Veo los números de los colectivos a dos cuadras, bendito sea el doctor Federico Zerboni que me dejó estos ojos increíbles. Yo leo sin luz y sin anteojos.

LP - ¿De qué orilla del Plata se siente más cercano?
H.F. - Quiero agregar, además de por sangre ser a la vez oriental y argentino, cuando cayó la dictadura del Proceso, al año siguiente en 1984 yo juré la Constitución Argentina y soy ciudadano argentino también. Porque hay un acuerdo de 1917 que permite a los ciudadanos de ambos países tener las dos nacionalidades. Quise decir esto porque me gusta mucho haberlo hecho.

Horacio Ferrer textual

Cuándo surgió "la balada"

"Fue en el año 1969. Lo que pasa en la obra María de Buenos Aires, la tercera escena, se llamaba 'Balada renga para un organito loco' y estaba como prefigurada. Como a mí me decían tantas cosas, tuve una lucha con mucha gente, me llamaban anónimos, amigos de Piazzolla que le decían 'no escribas con Ferrer porque te va a llevar a la ruina'."

Cómo nació el tema

"Trabajaba en la revista Gente y me gustaba mucho el clima que había en Buenos Aires en ese momento a pesar de los gobiernos de facto. Siempre me gustó la ciudad. Buenos Aires tenía un olor cuando yo era chico que era la mezcla del refinamiento distinto de la nafta, el olor a la bencina juntamente con el olor del material que se ponía sobre los adoquines de madera y el olor de los cigarrillos que era distinto. El olor a Buenos Aires era cautivante. Y además la noche, de chico mis tíos me llevaron y todo eso yo lo puse en la Balada para un loco. Quise hacer como una tomografía de Buenos Aires. La tardecita es el atardecer que tiene la expectativa de la noche. Toma la noche y el día. Cuando le llevé la idea a Astor y le llevé un pedazo de introducción y unas frases porque tenía un poco una música. Me sucedió con él y con otros compositores. Tenía una música como que me sonaba y a él le fascinó. Enseguida la hicimos y la mandamos a concurso y fue un éxito, pero fue un éxito ya en los ensayos, los músicos la criticaban... ¡uy las cosas que decían! ¡por Dios! Yo me di cuenta que iba a ser un éxito impresionante porque tanta crítica no podía ser tan acerba. Y otros concursantes insultaron, fue duro. Comprendo. Estudié arquitectura ocho años por consiguiente conozco muy bien la historia del arte. Y sé que todos los innovadores tuvieron que pasar por esto, pero además me gustaba porque me criticaban porque me daba cuenta que la obra era innovadora. Si molestaba tan grande el personaje... Hasta que hubo una función de María de Buenos Aires que hicimos para los del tango, entonces vinieron Edmundo Rivero, Roberto Grela, Cátulo Castillo, Homero Expósito, estaban fascinados. Los vencimos en nuestra propia cancha. Fue muy lindo."
02-11-2010

Editorial

El invitado

En busca de... Horacio Ferrer, poeta

Les comentamos

Consultorio lingüístico

El buen decir





Arriba
    Clima
    Farmacias en Rafaela
    Teléfonos Útiles
    Encuestas
    Cartas de lectores
    Contacto


Contacto
Publicidad
suscripciones
  La Opinión On Line - Año 13 -
  es una publicación de Buffelli y Actis S.A.
  Anuncie en Diario La Opinión,
  tercer diario de la Provincia de Santa Fe.