www.laopinion-rafaela.com.ar - Rafaela - Argentina

Primera página
Todos los títulos
Noticias
Suplementos
Editorial
Archivo

Aire libre
Ecología
Economía
Gente
Hábitat
Jubilados
La Palabra
Política
Rural
Salud

Domingo 7 de Noviembre de 2010


Rafaela y su gente

MARIO ADRIAN MUJICA

Por Rubén A. Armando
rarmando@laopinion-rafaela.com.ar


Mario Adrián Mujica, nació el 21 de enero de 1940 en Malbrán, Santiago del Estero, y una semana después sus padres se trasladaron a Ceres, en nuestra Provincia, donde se establecieron definitivamente. Julio Mujica (panadero) y Simona Orellano (ama de casa), ambos fallecidos, también tuvieron como hijos a Martín (fallecido), Marta, María, Nilda e Irma.
Mario cursó la educación primaria en la escuela Fiscal de Ceres, y el Ciclo Básico lo cumplimentó en la Escuela Técnica, donde obtuvo el título de carpintero.
Corría 1964 cuando, en Ceres, contrajo enlace con Sara Pérez su "compañera de toda la vida", y con la que llevan 46 años de casados.
Un año más tarde, nació Edgardo Martín -único hijo, hasta no hace mucho destacado integrante de "Los del Llano", y artífice de esta nota-, quien un día se unió en matrimonio con Daniela Piuzzi. De esta unión nacieron Lautaro y Santiago (fallecidos), y Ana Paula, de 19 meses.
La infancia de Mario tuvo desarrollo en una humilde y popular barriada ceresina (Barrio Re), y desde muy chico su vida estuvo ligada al fútbol. Tanto es así, que quien hoy ocupa un espacio en Rafaela y su Gente no titubea cuando recuerda que era uno de esos pibes que se dormía abrazado a la pelota.
A los 12 años, la vida lo golpeó duro.
Se produjo la repentina muerte de su padre. Poco tiempo después falleció su hermano mayor. En consecuencia, debió trabajar para ayudar a que el "pan llegue a la mesa". Entonces, fue lustrador de zapatos, vendedor ambulante y realizó mil y una changas para ayudar a su madre y hermanas. Todo esto fue forjando en Mario Mujica una fuerte personalidad. auscultando en lo más recóndito de su interior, recordó que cuando a los 14 años jugaba al fútbol en un potrero del barrio (bajo la lluvia), un hombre de apellido Milessi que arribó manejando un Chevrolet 29 ("uno de los pocos autos que había en el pueblo, y que no eran 4x4 pero nunca se quedaban en el barro"), y junto a un amigo los cargó -"pese a estar todos embarrados"- y los llevó "a fichar" para el Club Olímpico, entidad que posteriormente se fusionó formando el actual Club Central Argentino Olímpico. Un año más tarde, pasó a jugar en Atlético Ceres Unión, y debutó en Primera con tan sólo 15 años de edad. Fue campeón en 3 oportunidades con esa camiseta, y en ese período estuvo 3 meses practicando en Unión de Santa Fe, llegando a jugar un amistoso contra Colón, el clásico rival.
Desgraciadamente para la vida futbolística de nuestro entrevistado, los clubes no llegaron a un acuerdo en el precio de su pase, y la situación provocó que a pesar de su corta edad mantuviera una fuerte discusión con el presidente de Atlético Ceres (dueño de su pase), a quien le manifestó su postura de no volver a vestir esa camiseta si no era resarcido de alguna manera ante la gran oportunidad perdida.
Después de permanecer un año inactivo, el club decidió comenzar a cederlo a préstamo y con opción. Consecuentemente, se dio inicio a un largo derrotero por distintos clubes, tal el caso de Defensores de Armstrong, Unión Cultural y Deportivo de San Guillermo, Centro Social y Deportivo de Brinkmann, y 9 de Julio Olímpico de Freyre, entidad que adquirió el pase definitivo. Mario memora que formó parte de un plantel muy importante junto a varios jugadores que provenían de la Liga profesional de Córdoba, como Piedra (posterior arquero de Talleres), Salvatelli, Bárcena (Belgrano) y Faceta ("un destacado número 9 cuya mayor virtud era el cabezazo").
Fue este último quien en oportunidad de estar en Rafaela viendo jugar a 9 de Julio disparó la frase "yo con el «Repollo» y con el «Velay» hago goles hasta con el «ocote»", en clara referencia a dos excelentes jugadores como Luis "Repollo" Fernández y Domingo Sarvelio "Velay" Gallardo.
En 1963, 9 de Julio de Rafaela compró su pase en una importante suma de dinero para aquellos tiempos, en una operación que estuvo a cargo de los dirigentes Delbino y Calciatti. Se trató de un tiempo difícil en mérito a "ganarse el puesto", ya que el "9" venía de ser campeón las últimas dos temporadas de manera invicta, y contaba con una "línea media" que indudablemente quedó en la historia del Club y del fútbol de la Liga. La integraron los santiagueños Boba, Ingrata y Britos. Sin embargo, la fuerte personalidad que se menciona con anterioridad, y su calidad técnica, le permitieron ganarse un puesto entre los titulares de un equipo que volvió a ser campeón. Una de las formaciones que más recuerda es la siguiente: Maina; Lorente y Britos; Boba, Mujica e Ingrata; Cardozo, Fernández, Milanesio, Alemandi y Heit.
Solamente 3 temporadas jugó en 9 de Julio. Fue en los años 63, 64 y 65 cuando con solamente 25 de edad ante el nacimiento de su hijo decidió poner fin a la carrera futbolística. Ante la pregunta de por qué tan drástica decisión siendo tan joven y estando en su mejor momento físico y futbolístico, la respuesta debe buscarse en el inicio de esta nota donde se hace mención a su definido sentido de responsabilidad por el bienestar de su familia.
El fútbol significaba una ayuda económica en su vida, pero su principal fuente de ingreso era su oficio de carpintero (fue empleado de una firma que aún hoy sigue funcionando y es una de las más importantes mueblerías de la ciudad). Había que trabajar más horas para que no faltara nada para el nuevo integrante de la familia, y quedaba poco tiempo para entrenar como se debía. Mario, entre tantas anécdotas que recuerda cuando la oportunidad es propicia, tiene presente esta: 9 de Julio jugaba un amistoso con Argentino Juniors de Buenos Aires que arribó con todas sus figuras, y cuando estaban llevando a cabo la entrada en calor en el campo de juego, él -que tenía qué jugar ese partido- volvía de trabajar en su bicicleta y pasaba frente al club con un fardo de maderas al hombro para hacer un "trabajito en casa". Fue ese día cuando se dio cuenta de que así no podía seguir jugando al fútbol.
Para Mario Mujica fueron sólo 3 años en 9 de Julio, pero las buenas campañas y su buen desempeño bastaron para que la mayoría de la gente de aquellos años lo recuerde como el típico 5 antiguo, de buena técnica y que "tocaba de primera", además de asumir el rol de "caudillo" imponiendo su presencia en el centro de la cancha. Esto, fundamentalm- ente a fuerza de temperamento y "copando las paradas" más difíciles. Al respecto, trajo a la memoria que en los clásicos con Atlético se jugaba "un partido aparte" en todas las pelotas paradas, ante un excelente número 9 de aquel momento, como sin dudas lo fue Ignacio "Cabezón" Magna. El futbolista que dejó lo que amaba porque "a la familia hay que cuidarla", se esmeró en destacar que tuvo la suerte de jugar al lado de quien considera el mejor jugador que vio en una cancha, el más desequilibrante (lo cual no será una novedad para la gente que "peina canas"): Luis "Repollo" Fernández, con el que gestó desde entonces "una hermosa amistad" que aún conservan. Con Luis se siguen viendo con frecuencia y aprovechan "para despuntar el vicio de tocar la guitarra y entonar algunas canciones folclóricas", un gusto que comparten.
Otro jugador que recuerda como diferente, y "al cual daba gusto ver dentro de una cancha", fue Silvio Cardozo ("Cardocito") "un wing derecho del «9» capaz de dejar desairados a sus rivales, amagando una y otra vez sin siquiera tocar la pelota. Eso ya no se ve en el fútbol actual donde todo pasa por la velocidad y el despliegue físico".
Ante la pregunta de si el fútbol de antes era mejor, arriesga "imposible saberlo. Cambiaron muchas cosas. La pelota, el calzado, los esquemas, la preparación física, los espacios se achicaron y hay que resolver rápido o «te comen». Hoy es difícil rescatar más de dos jugadas vistosas en un partido. Por eso creo que el fútbol de antes no era mejor, sino que era más vistoso, más agradable para ver. En la actualidad todo es muy friccionado. Claro que buenos jugadores hubo en todas las épocas. De hecho, nuestra Selección tiene excelentes integrantes, pero no se logra conformar una estructura de equipo".
Después de dejar la actividad futbolística rentada, Mario Mujica siguió practicando este deporte en forma amateur, y jugó en torneos comerciales. Por otra parte, existió la posibilidad de retorno a 9 de Julio en un par de oportunidades, pero esto no se concretó finalmente.
En el plano laboral, en 1970 se instaló en el barrio Villa Rosas con su taller y luego de mucho sacrificio construyó la casa (1977) donde vive actualmente. En ese rubro tuvo a su cargo obras de trascendencia como Lavalle Sport (en Alvear y Santa Fe), y otras de relevancia. En 1981, contratado por el Dr. Luis Ambrosio Parra realizó toda la carpintería de madera de la actual Clínica que se levanta en 25 de Mayo y Roca, iniciando una excelente relación comercial con esta tradicional familia rafaelina. Posteriormente, con directivas de sus hijos Víctor y Oscar, llegaron al geriátrico San Francisco de Asís y al Parra Hotel & Suites.
De más está mencionar el agradecimiento que expresa Mario por el respeto y la confianza depositada en su persona, en tantos años, por la familia Parra.
En 1981, con apoyo de un grupo de amigos tan apasionados como él por el fútbol, formaron "Esfuerzo y Amistad", un equipo de fútbol de veteranos. Con los años, el empuje y pasión puestos por cada uno de sus integrantes y sus familiares llegó a transformarse casi en un nuevo club social. Tanto es así, que llegaron a adquirir 2 lotes en el sector oeste de la ciudad para levantar la sede social y comenzaron a redactar los estatutos para obtener la Personería Jurídica. Algunos de quienes integraron la agrupación fueron Luis Fernández, Holmes Figueroa, Roberto Ferrario, Raúl Lorenzini, Carlos Ferraris, Juan José Sidades, Roberto Tardioli, Antonio Sequeira, Benavídez y Ricciardino, entre otros. Varios, junto a Mario y Dante Parra (una institución por sí sola para todos los futbolistas de aquella época), por iniciativa de este último organizaron la primera gran Fiesta del Reencuentro de ex futbolistas de la Liga Rafaelina. Lo hicieron con gran éxito contando con la presencia de innumerables figuras del fútbol local, y destinaron todo lo recaudado a entidades benéficas de la ciudad. La fiesta continuó realizándose por algunos años, las últimas con organización a cargo de una comisión vinculada directamente al club Atlético de Rafaela. En 1991 Mario dejó la presidencia de la Agrupación. Una grave enfermedad que aquejó a su esposa ocupó a partir de ese momento su atención y su tiempo. Además, había que trabajar duro para costear los costosos tratamientos.
La vida nunca fue fácil para Mario. Siempre se encargó de ponerlo a prueba: la muerte de su padre y su hermano cuando era un niño, la grave enfermedad de su esposa, el fallecimiento de sus 2 nietos; y hoy, a los 70 años de edad, le toca padecer una grave enfermedad. Sin embargo, fiel a su estilo, sigue poniéndole el pecho y afrontando cada día de su vida con la misma fuerza y el mismo temperamento con que salía a la cancha a enfrentar a sus rivales.




Arriba
    Clima
    Farmacias en Rafaela
    Teléfonos Útiles
    Encuestas
    Cartas de lectores
    Contacto


Contacto
Publicidad
suscripciones
  La Opinión On Line - Año 13 -
  es una publicación de Buffelli y Actis S.A.
  Anuncie en Diario La Opinión,
  tercer diario de la Provincia de Santa Fe.