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Domingo 7 de Noviembre de 2010


Economía

Si bien la dinámica de la inflación es alta no tiene carácter explosivo

Inflación de costos y conflicto distributivo en la Argentina según el economista Fabián Amico (AEDA, Universidad de Luján, Grupo Circus).
Asociación de Economistas para el Desarrollo Argentino.


Por Horacio J. Garetto
hgaretto@wilnet.com.ar



El contexto fundamental de nuestro tema según Amico es que, a excepción de 2009 (un año de estancamiento producto de la crisis internacional), entre 2002 y 2010 la economía argentina registró altas tasas de crecimiento y elevado ritmo de creación de empleo, más una importante ampliación de las políticas sociales.
Otra constatación es que si bien la dinámica de la inflación es alta no tiene carácter explosivo. No estamos en un período de escasez de dólares y al haber altas reservas se puede manejar con bastante tranquilidad el mercado de cambios, a diferencia de otras épocas históricas.
Lo segundo a tener presente es que los altos precios de los commodities generan condiciones más complicadas para el control de la inflación.
Otra, importante, es que por opción filosófica y política el Gobierno descartó el desempleo y las políticas contractivas para disciplinar el conflicto distributivo.
Otra cosa importante es que en todo período de rápido crecimiento hay mucho cambio de precios relativos y que, por lo tanto, si se hubiera optado por un régimen de severas metas a cumplir de inflación este habría sofocado ese proceso, seguramente bloqueando el crecimiento.
Según Amico la rápida reducción del desempleo mejoró la capacidad de negociación de los asalariados. Ello sumó a la fuerte presión proveniente del mercado mundial por el lado de los precios de los alimentos una fuente de presión interna por el lado de los costos laborales. Sucede que la fuerza de trabajo es un insumo clave que suele acontecer que cuando se crece mucho también ella tenga subas reales en su "precio".
Durante todo el período que estamos considerando se dio una lenta pero tenaz recomposición de los salarios reales promedios. Véase este cuadro de tapa.
En este contexto, conviene observar que el salario real del sector privado en blanco exhibió año a año una tendencia firme a la recomposición hasta 2007, donde se producen los shocks de precios internacionales. Esta suba de precios se tradujo en una caída del salario real en 2007 y hacia 2008 el nivel de salario real se recuperaba, quedando apenas por encima del nivel de 2006. Finalmente, en 2009, en medio de la crisis internacional y aún con un brutal ajuste contractivo sobre la demanda agregada, la dinámica del salario nominal siguió siendo vigorosa, al tiempo que los shocks de precios internacionales menguaban su impacto y la inflación doméstica se desaceleraba.
Por lo tanto se puede pensar que a lo largo de toda esta etapa tendríamos una "clara presión de los salarios nominales sobre los costos empresarios".
Según lo estudia Fabián Amico "en medio de una tendencia general de recuperación real de los salarios, los precios crecieron por encima de los salarios nominales sólo en momentos puntuales: mediados de 2004, mediados de 2007 a comienzos de 2008, y en el primer trimestre de 2010.
En todos estos casos, el salto de precios estuvo asociado con la suba de precio de los alimentos, en especial la carne y los lácteos".
"La capacidad de negociación salarial se aprecia claramente en la evolución notable de las negociaciones colectivas, lo que deja atrás los tiempos del menemismo donde tales negociaciones estaban apenas circunscriptas a discutir ajustes por productividad y la indexación por inflación estaba prohibida".
Mírese que interesante como aumenta la cantidad de negociaciones colectivas y, asimismo, la cantidad de trabajadores representados en esas negociaciones.

BRASIL Y CHILE

Brasil y Chile, por ejemplo, tienen diferentes políticas macroeconómicas que la Argentina. Pero, justamente por ello es interesante observar como "experimentaron una aceleración similar de la inflación (que en Argentina) en el mismo período y una muy parecida desaceleración posterior, siguiendo la burbuja de precios de commodities".
Lo que diferenció a Argentina fue el nivel de inflación. En todos los casos, en todos los países, los precios medios se aceleraron en 2007-2008 y se desaceleraron hacia 2009. Ciertamente, Argentina puede explicar su mayor nivel de inflación por dos razones. Por un lado, mantuvo un tipo de cambio real competitivo, lo que amplificó en lugar de amortiguar los shocks externos de costos (aún con retenciones, dado que estas fueron esencialmente fijas). Por otro lado, Argentina tiene el rasgo estructural de que buena parte de su canasta de exportaciones está constituida por bienes salario (Chile no come cobre, por así decirlo). Estos dos hechos (el tipo de cambio competitivo en momentos de burbuja de precios de commodities y la estructura de la canasta exportadora) son los rasgos centrales que explican el mayor nivel relativo de inflación de argentina, sin olvidar una considerable resistencia salarial.

TERRENO DIFICIL

Acá entramos en un terreno difícil. Consistiría en ver que el costo del trabajo se derrumbó con la devaluación y la crisis del 2001/2. Pero que comienza todo un proceso de recuperación desde el 2004. Que incluso esto iría a un ritmo mayor que el del aumento de la productividad. Y que en particular estas luchas de los trabajadores por obtener ganancias reales van siendo gradualmente exitosas, en particular desde 2007. Pero estaría pasando que, en simultáneo, se da un proceso de ajuste de los markups empresariales con toda la intención de defender la parte de las empresas en la torta nacional. Si esto es así, como parece, ahí tendríamos probado y constatado el origen del conflicto distributivo principal en la Argentina. Ahora bien, para que el cuadro sea completo, a ese conflicto entre ganancias y salarios habría que agregarle un tercer sector: el de los captadores de renta (básicamente las rentas de la tierra).
Respecto de lo que de hecho se estaría procurando para moderarla, la política de "anclar" el tipo de cambio, claramente el retraso de este neutraliza o reduce el impacto de los costos provenientes de los insumos importados en los costos empresarios. Y el impacto de los shocks de precios externos sobre los precios internos y por ende el precio de la inflación pasada. Pero por otro lado esa política de ancla cambiaria introduce una tendencia contractiva en la economía ya que tiende a desalentar las exportaciones y a estimular las importaciones.
Si estas tendencias no son compensadas su implicancia directa es la suba paulatina del desempleo. Amico dice que un ancla cambiaria es un recurso ineficaz: tiene costos altos para ganancias pequeñas e inciertas. El ejemplo sería la recesión de 2009: hubo allí una tremenda contracción para que la inflación baje de un 22% a un mero 15%.
Además, en el caso particular del precio de la carne (uno de los motores de la inflación en alimentos) el retraso cambiario incidirá poco porque tales aumentos se relacionan con la actual supremacía de la soja sumada a algunas lagunas en la política oficial.
Además sucede, advierte, que más tiempo se lo deja retrasar al dólar más cuesta corregir después los desajustes que se puedan producir.
Hay que elaborar alguna política de ingresos. Tiene que intervenir el Estado. Porque si no lo hace este entonces puede pasar a que la "mano invisible" del mercado lleve la puja distributiva para el lado de más inflación y mayores desequilibrios. Para eso hace falta mayor poder político.

07-11-2010

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