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Martes 9 de Noviembre de 2010


La Palabra

En busca de... Gina Remonda, protagonista

Antropología visual

Firme en sus pasos, sostiene la búsqueda permanente desde que decidió ingresar al mundo itinerante de la imagen. Nació en San Justo, tierra santafesina, en 1977, vivió en Rafaela hasta los nueve años, y estudió arte en Europa. Es Master en Fotoperiodismo y Documental. Está radicada en Estados Unidos y vuelve a la ciudad de la infancia a mostrar su obra.

LP - ¿Cuál fue el hecho definitivo que te llevó a elegir la imagen como factor excluyente en tu vida artística?
G.R. - Me cautivó el laboratorio blanco y negro. Lo que podríamos definir como la fotografía esencial. Asistir al nacimiento de la imagen es un acto casi mágico. En esos vapores de metol e hidroquinona, en las tenues luces de seguridad que crean un clima único. Ese lugar fue la puerta por la que entré a este mundo fascinante...

LP - ¿Cómo resolviste el dilema al tener que decidirte por los estudios en lo profesional? (carreras, ciudades, institutos, universidades, etc.)
G.R. - Querer saber, eso fue todo, no tuve ninguna otra razón. Ese fue mi motivo para adentrarme en el mundo de la fotografía. Saber más. No todo sino lo que me atrae, lo que necesito para concretar mis objetivos. Mi primer viaje a Europa fue todo documentado en blanco y negro. Pero eso era poco, me parecía que podía mucho más. Sentí que la posibilidad estaba en Londres y opté por ello. Allí mas caminos abiertos, me decidí por desarrollar la técnica de fotografía de modas y elegí The University of the Arts. No me equivoqué.

LP - Hablemos de los hospedajes, los lugares para vivir fuera de tu ambiente familiar. ¿Nostalgia? ¿Desarraigo? ¿Satisfacción? ¿Independencia? ¿Madurez? ¿Crecimiento? ¿Contención?
G.R. - Estar pupila desde los nueve años, a más de quinientos kilómetros de la casa y del ambiente familiar, fue duro. Pero esta experiencia me dejó muchas enseñanzas y un especial sentido de la libertad y la independencia. Por ello, al decidirme a vivir sola en Europa ya nada ni nadie me podía hacer volver a la Argentina. Hay en esto una decisión de vida, comprendo a quienes no pueden apartarse de su casa, de su ciudad, de su país, pero es lo de ellos, no lo mío. Hay un precio que pagar, sí. Cuando una vuelve a un lugar donde estuvo, ya no es igual. No sólo el lugar ha cambiado, hemos cambiado todos.

LP - La familia. Asumirla desde muy chica a la distancia. ¿Cómo sentiste (y sentís) esa relación?
G.R. - La familia es una relación diferente para cada ser humano. Hay quienes no sólo no pueden vivir sin ella sino fuera de ella. No es mi caso. Me basta saber que está allá y que la puedo encontrar si la necesito, no es una cuestión de distancia. El resto está en lo que dije antes: ser independiente es una condición para la realización personal pero también lo es para sentirse libre.

LP - Los temas que elegís para las muestras. ¿Cómo se generan? ¿Qué te inspira?
G.R. - Los temas en su mayoría están siempre relacionados a la gente. Sus culturas, miedos, religiones, formas de vida son una lección permanente si las sabemos ver. Me fascina aprender de la vida humana.

LP - Las etapas que desarrollaste con la fotografía. ¿Cómo las fuiste viviendo?
G.R. - Tuve dos etapas muy marcadas. La primera: Moda, donde llegué a la conclusión de que este mundo -dentro de lo real- es muy ficticio. Se podría decir que vivimos entre bambalinas, entre decorados. La segunda fue muy distinta, Fotoperiodismo y Documental es algo humano en que cada situación deja enseñanzas.

LP - Las muestras que pudiste concretar hasta hoy.
G.R. - He realizado varias muestras. Expuse sola y también en muestras grupales en Argentina, Inglaterra, Uruguay y este año en Estados Unidos, en Miami y Los Angeles.
El próximo 10 de Noviembre, algunas de mis obras -imágenes de mis viajes a India, Marruecos y Nepal- serán expuestas en la sala Luis Remonda del Centro Ciudad de Rafaela.

LP - Los equipos para detener una imagen para siempre. ¿Con qué accesorios armás tu cámara?
G.R. - Mi primera cámara fue una Nikon de mi abuelo. Desde entonces mis equipos han sido Nikon. Hay otras cámaras muy buenas, quizá mejores, esto es como el mundo de los autos, hay "hinchas" para todo, pero Nikon ha mantenido junto a su calidad una virtud que la hizo distinta, la solidez. Por algo es la preferida de los corresponsales de guerra. Las guerras son a las cámaras lo que el campeonato de fórmula 1 a los autos. Y una cámara sólida es la mejor para que nos acompañe en las contingencias de viajes. En los últimos he trabajado con objetivos más cortos, lo que me permitió (u obligó) a acercarme más a las diferentes situaciones.

LP - Los retoques. La invasión a la imagen natural. ¿Cómo valorás los trabajos de fotografía tradicional y los que permiten lograrse con la tecnología virtual?
G.R. - Retoques... Hay toda una serie de leyendas urbanas respecto a los retoques. Estos no tienen otro objetivo que compensar defectos que por situaciones críticas pueden comprometer una imagen, como una mancha o un reflejo. Hablamos de retoques, no de fotografía virtual en la que se engorda o adelgaza según las apetencias de alguien. No es lo mío. Yo hago fotografía tradicional y excepcionalmente algún retoque.

LP - ¿Qué logros reconocés haber alcanzado en este tiempo de siembra con tu trabajo?
G.R. - Haber podido hacer muestras y obtener en ellas la aceptación del público es mucho más que un aplauso o una felicitación, es la justificación del trabajo realizado y las horas que en él invertimos. Esto no quiere decir que las muestras deban ser nuestro objetivo. Por lo general no es así. Pero sin dudas son las situaciones a través de las cuales podemos llegar a mayor cantidad de gente.

LP - Los objetivos pendientes que te gustaría concretar.
G.R. - Poder seguir recorriendo el mundo, conociendo nuevas culturas y el medioambiente en que se ha desarrollado.

LP - Algo de Rafaela en vos.
G.R. - Recuerdos de mi infancia en aquella Rafaela que ya no es... Pero siempre nos queda la duda: ¿Cambió el lugar o cambiamos nosotros? Sé que no soy la niñita de entonces, y la ciudad... bueno, la ciudad también ha crecido.

LP - Lo que desees agregar.
G.R. - Sin pregunta todo se hace más difícil. De pronto una querría contar muchas cosas pero no encuentra aquélla que le permita transmitir lo que siente. Parecería jactancioso hablar de títulos, de premios, de especializaciones. Principalmente porque esto se publicará en Rafaela, ciudad en cierto modo propia por los afectos que guarda y ajena por la distancia y el tiempo. Preferiría hablar de sueños. Pero hacerlo para todas aquellas chicas que saben soñar. No para hacer proselitismo fotográfico y convencerlas de que hagan lo mismo que yo sino para que sin ataduras se atrevan a hacer lo que verdaderamente sienten. Y que lo hagan con cuidado, pero sin temor por la sencilla razón de que sus logros y su futuro no serán nada más que de ellas. Afuera hay un mundo por conquistar.

09-11-2010

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