www.laopinion-rafaela.com.ar - Rafaela - Argentina

Primera página
Todos los títulos
Noticias
Suplementos
Editorial
Archivo

Aire libre
Ecología
Economía
Gente
Hábitat
Jubilados
La Palabra
Política
Rural
Salud

Martes 23 de Noviembre de 2010


La Palabra

El invitado

El Bicentenario: Civilización o barbarie

por Carlos O. Antognazzi - escritor (Santo Tomé, Santa Fe)

Hay paradojas que nos marcan desde el comienzo. Un estanciero como Rosas, de tendencia federal, gobierna el país con el unitarismo más acérrimo y crea la Mazorca, cuyo terror y saña serían emulados desde entonces por civiles (ERP, Montoneros, Triple A) y militares (las dictaduras). Desde entonces el país padece el unitarismo, por más que en la letra se siga proclamando "federal". El gusto por la sangre nos viene desde la institucionalización de las cabezas clavadas en una pica para escarmiento de los que no apoyaban al Gobierno. Echeverría supo decir esa barbarie en El matadero, cuento que funda la literatura argentina con la violación de un opositor. En ese matadero, concreto y simbólico a la vez, chapalea la Argentina. Venimos de esa cuna de sangre, muerte, violación y terror, lujuria crispada por antagonismos irredentos en donde sólo caben enemigos, no adversarios. La sociedad sigue subyugada por la bipolaridad y oscila entre los extremos del péndulo, civilización o barbarie. La dicotomía que supo acuñar Sarmiento nos sigue provocando. Somos algo posible, pero irresuelto.
Uno de los intelectuales más importantes de su tiempo, en cuyo honor se festeja el día del escritor en la Argentina, Leopoldo Lugones, de origen y simpatías socialistas, proclamará en Perú "la hora de la espada". Cinco años después los militares le hacen caso y cometen el primer golpe militar en Argentina, derrocando un gobierno civil y democrático (aunque con serias fallas). El hijo de Lugones, Polo, policía mediocre pero sádico, pasará a la historia como el inventor de la picana eléctrica. La nieta de Lugones, Pirí, será asesinada por la Triple A (comanda por López Rega) en 1975. La saga familiar de los Lugones pareciera vertebrar la historia argentina con sus drásticos cambios ideológicos y sus consecuentes (y extremas) derivaciones.
Durante la dictadura 1976-1983 se consolidó la barbarie 1974-1976 (con las huestes de civiles armados, la inoperancia del Gobierno de María Estela Martínez de Perón, los decretos presidenciales -aprobados por el Congreso- ordenando al ejército "aniquilar" el terrorismo y la aquiescencia del grueso del sindicalismo y buena parte de la sociedad). Se quemaron libros, también. Pero no solamente se queman libros en las dictaduras: en octubre de 2006 el intendente de María Grande (localidad distante 85 km de la capital de la provincia de Entre Ríos), Sr. Diego Lara (PJ) y su Secretario de Gobierno, Dr. Mario Ferri (PJ), ordenaron la quema de libros de la biblioteca pública "Fernando Arce" argumentando que "estaban deteriorados" (hecho que se demostró falso cuando se cotejaron los ejemplares que pudieron rescatar algunos vecinos).
Es una actitud coherente en un movimiento político que supo acuñar una siniestra consigna coreada como eslogan y provocación: "alpargatas sí, libros no". Quienes deben velar por la cultura y su transmisión son quienes justamente la destruyen. Una acción equiparable a la de los bomberos de Fahrenheit 451, de Bradbury, que ya no apagan incendios, sino que los provocan. La subversión de las acciones deviene de otra subversión, la del lenguaje: el eufemismo verbal acuñado durante la dictadura ("desaparecidos", "vuelos de la muerte", "los argentinos somos derechos y humanos", etc.) abre paso, correlativamente, a la barbarie de la acción. La degradación del lenguaje es un síntoma de la enfermedad social. Se silencia a una sociedad privándola de libros y de individuos, de prensa independiente, cercenando la crítica y potenciando la autocrítica inmoral, desviada, para no ser víctima del Gobierno.
En el Bicentenario se lucha contra algunos monopolios sólo para poder construir mejor otros monopolios afines (al poder). Se utiliza groseramente a los "derechos humanos" en un solo sentido, tendencioso y cínico, por los mismos que hicieron negocios en el lejano sur con los gobiernos militares de turno y se enriquecieron a costa de las deudas hipotecarias de sus coterráneos. Y algún periodista trasnochado (uno de los buenos, pese a todo) es capaz todavía de preguntarse qué les pasó, como si hubiera ocurrido algún giro especial en estos últimos siete años y no hubiese habido, en cambio, un astuto juego de apropiación en donde la anuencia de unos cuantos condujo a esta sociedad cautiva de hoy. Dos siglos después de la independencia seguimos balbuceando, incapaces de forjar un destino mancomunado y solidario, con el unitarismo al día y el federalismo inocuo proclamado en una Constitución que nadie lee (y pocos respetan).
La puja Gobierno-campo en 2008 por la resolución 125 y las retenciones presentó un cambio interesante: algunos se animaron a plantarse ante un Gobierno reaccionario y sólo capacitado para generar riqueza para el propio bolsillo (2000 % de incremento patrimonial en siete años de Kirchner y Señora, reconocido por ellos mismos, no provoca más que sonrisas cómplices en quienes los siguen apoyando como si la descarada inmoralidad no estuviera allí mismo y como si no fuera suficiente monopolio el de ese dueto gobernante). ¿Alcanzará este quiebre para un cambio de largo aliento? ¿Es el primero de otros?
Mientras, las provincias siguen manteniendo la macrocefalia del Gobierno nacional a través de una coparticipación usurera y vergonzosa, en donde los que más aportan son los que menos reciben. Buenos Aires sigue siendo una isla cada vez más aislada del resto del país, tanto en lo cultural como en lo político y económico. El diagrama se descubre nítido en la traza de los ferrocarriles ingleses: de las provincias hacia el puerto de Buenos Aires. Consecuentemente las provincias están aisladas entre sí, y todas miran, obsecuentes, al river plate. Son precarios los esfuerzos por modificar esta situación. Poco ha cambiado en doscientos años. Pareciera que en el Bicentenario sólo se puede "festejar" la irresolución del país como país y la triste vigencia de la consigna de Sarmiento. Nada más, ni menos.

agosto de 2010

23-11-2010

Editorial

El invitado

En busca de... Mateo Villalba, músico

Les comentamos

Consultorio lingüístico

El buen decir





Arriba
    Clima
    Farmacias en Rafaela
    Teléfonos Útiles
    Encuestas
    Cartas de lectores
    Contacto


Contacto
Publicidad
suscripciones
  La Opinión On Line - Año 13 -
  es una publicación de Buffelli y Actis S.A.
  Anuncie en Diario La Opinión,
  tercer diario de la Provincia de Santa Fe.