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Martes 30 de Noviembre de 2010


Locales

PILDORITAS DE LA FELICIDAD
Sindrome de los viejos ridículos

"El miedo a envejecer nace del reconocimiento de que uno no está viviendo la vida que desea. Es equivalente a la sensación de estar usando mal el presente".
(Susan Sontang).


Los psicólogos le han llamado Crisis de la edad, yo lo llamo Síndrome de los viejos ridículos. Desde luego, esta denominación en días tan políticamente correctos no es políticamente correcta, pero al menos sí es lingüísticamente correcta, además de sincera, directa e hiriente, como debería ser para que de esta manera dejara de haber tanto viejo dedicado a hacer el ridículo en este mundo moderno.
La gama de los viejos ridículos es sumamente amplia, y aquí presentaré una selección de los más representativos, que son los más recurrentes entre las señoras y los señores sin importar su status social o económico, o su afiliación política.
Viejo ridículo obstinado o necio: Es aquella señora o señor que en otros tiempos (sus tiempos) gozó de gran popularidad entre los jóvenes como él gracias a su atractivo físico, pero que en la actualidad, ya con hijos e incluso nietos, cree que puede seguir compitiendo con los galanes de nuevas generaciones (los amigos de sus hijos) y con el inclemente paso del tiempo, así que ilusamente buscan ganar la batalla con la ayuda de cirugías, liposucciones, implantes de cabello, estiramientos de piel, inyecciones de botox, tintes de cejas, barba, cabello y cualquier otra nueva invención disparatada que se les ocurra a los doctores Frankenstein, que inevitablemente los deja luciendo como figuras de cera (en el mejor de los casos). Entre los más representativos: La Tigresa, Cher, Lucía Méndez, Verónica Castro, Silvia Pinal, Jorge Rivero, Emmanuel.
Viejo ridículo camaleónico o tránsfuga: Este espécimen es muy semejante al arriba mencionado, salvo que este viejo ridículo, además de caracterizarse por su juvenil aspecto físico, lo hace también por su comportamiento, que emula al de los jóvenes en sus maneras, formas, lenguaje y guardarropa. Estos vejestorios anhelan reencontrarse con las viejas glorias del pasado, es decir, ser el chico o chica popular gracias a su actitud desenfrenada y rebelde ante la vida, así que intentan desempeñar entre los jóvenes actuales un doble rol contradictorio: uno, pasar desapercibidos entre ellos, o sea, hacerse pasar por uno más del grupo sin que nadie se percate de que en realidad está tratando con un señor que podría ser su padre; dos, hacerse notar por su comportamiento chiflado y transgresor, valiéndose de la ayuda de cachuchas, aretes, tatuajes, peinados estrafalarios y pantalones raídos.
Entre los más representativos: Lupita DŽAlessio, Adal Ramones, Fher del grupo Maná (el único Fernando con una h intermedia), Ricardo Montaner, Franco DeVita, Tom Cruise, Harrison Ford, David Hasselhoff, Fergie, Jennifer López, Gwen Stefani y en general todos los payasos que salen en MTV y en los programas de televisión, que, por si no lo habían notado, son unos viejos ridículos que hacen las delicias de la juventud.
Viejo ridículo enamoradizo: No confundir con el famoso viejo rabo verde. Este viejo ridículo es un caballero que se caracteriza porque de buenas a primeras empieza a preocuparse por su apariencia y por sus kilos de más, así que para ponerle remedio a esta situación empieza a acicalarse y a hacer ejercicio (o tomar pastillas para defecar su grasa corporal y así bajar de peso mágicamente). Sus renovados bríos tienen una causa: su amante. A diferencia del viejo rabo verde, especializado en perseguir a jovencitas (que bien podrían ser las amigas de su hija) con intenciones estrictamente sexuales, el viejo ridículo enamoradizo suele entablar relaciones duraderas con mujeres de mediana o casi mediana edad (eso sí, más jóvenes que su esposa), con la que por lo regular inicia una segunda familia. El viejo ridículo de esta especie es en realidad un señor como cualquier otro, tiene familia, va al trabajo, va a la Iglesia y es un ser que en apariencia es perfectamente normal, excepto que tras la estampa de señor respetable que vive sólo para ir del trabajo a la casa para aplastarse frente al televisor a esperar con mediana dignidad el final de su vida, mantiene un tórrido romance con una suripanta más joven, a la cual corteja y enamora como si estuviera en sus años de mocedad, es decir, con las mañas patéticas y cursis propias de la adolescencia, intercambiando regalitos como pueden ser peluches y apodos melosos y vomitivos (como "B.B. pexoxa") que sin lugar a dudas convierten a este tipo de viejo ridículo en (quizás) la categoría de viejo ridículo más despreciable.
Entre los más representativos: tu papá.
Viejo ridículo amiguero o en onda o moderno: Esta clase de viejo ridículo por lo general no busca pasar desapercibido entre la juventud y se caracteriza por una cosa: además de sentirse la modernidad ambulante, mantiene una relación casi incestuosa con sus hijos varones, con quienes se tutea y se trata de igual a igual en plan somos-una-pandilla-súper-prendida. Se identifica con facilidad porque "la checa" con su hijo y cree que este es su mejor amigo, al punto que intercambian experiencias, tips y direcciones de moteles para cortejar y acostarse con sus amantes.
Entre los más representativos: Andrés García, tu papá y tus tíos.
Viejo ridículo patético: Este es el peor de todos y se da exclusivamente en el medio ambiente de la política. El viejo ridículo patético es la señora o señor que, si la aburrición pudiera personificarse, tomaría inmediatamente su forma física; son los típicos sujetos que cuando fueron jóvenes eran tachados de nerds o bobos pero, sin embargo, piensan que nunca es tarde para hacer cambiar de parecer a los jóvenes (aunque sean veinte generaciones menores que ellos) respecto a la percepción que de ellos tienen, por lo que deciden volverse locos y transformarse de señores respetables a viejos ridículos patéticos. Como todo viejo ridículo tienen un móvil: la juventud, pero no de la juventud en sí, sino los votos de la juventud. A cambio de ganar estos últimos, deciden sepultar la poca dignidad que les queda y empiezan a comportarse como unos perfectos imbéciles.
Entre los más representativos: todos los políticos mayores de cuarenta años que estén en campaña electoral.
Vieja ridícula cacatúa: Este tipo de vieja ridícula es fácilmente localizable.
Habita en tu propia casa. Se pinta el cabello de los colores más chiflados y estrambóticos, y en la estética elige los cortes de pelo más similares a los de una cacatúa, cotorro o periquito australiano. Viste de pies a cabeza como un arlequín y diariamente se embalsama en cremas antiarrugas. Se pinta toda la cara como un payaso, y no conforme con ello se depila las cejas para tatuárselos permanentemente para lucir idéntica a uno de los Polivoces.
Entre las más representativas: tu mamá y todas tus tías.
Vieja ridícula Posh Spice: Sin duda esta es una de las categorías más terribles y deleznables. Está conformada por la legión de mamás jóvenes que pese a su relativa juventud son unas viejas ridículas de corazón, y de la peor calaña.
Las caracteriza su fobia a la gordura y la vejez, por lo que a cualquier hora del día puedes encontrarlas en clase de pilates, tae bo, o cualquier ejercicio aeróbico que esté de moda; su apariencia física suele ser la de esqueletos con lentes de sol gigantes, y su vehículo de elección son camionetas que ya de por sí son bastante grandes, pero con conductoras tan escuálidas al volante se convierten en verdaderos traileres. Su única misión en la vida es la de ir a desayunar con sus amigas, ir a buscar a sus hijos a la escuela, y darle sexo mediocre a sus jóvenes y triunfadores esposos, pese a haber pasado todo el desayuno intercambiando tips sexuales con sus amigas. Se sienten en la cima del mundo pero no se dan cuenta de que su único logro en la vida ha sido casarse con un joven de éxito.
Entre las más representativas: El 99% de las mamás jóvenes de clase media-alta y clase alta.
Viejo ridículo frustrado: Esta última categoría de viejo ridículo quizá en apariencia no sea el más ridículo, pero estoy seguro de que la inmensa mayoría concordará en que es la especie más dañina. Este tipo de viejo ridículo es el que vive a través de sus hijos, es decir, los obligan a hacer todo lo que ellos hubieran deseado hacer con su propia juventud pero nunca se animaron o eran demasiado gordos para hacerlo.
Entre los más representativos:
(Ahórrate la sesión con el psicólogo y escribe sobre los puntos suspensivos el nombre de tus padres).

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