RENE HOUSEMAN, EX JUGADOR DE HURACAN Y DEL SELECCIONADO CAMPEON EN ARGENTINA 78
"Las gambetas de la vida"
Tarde de frío en Buenos Aires; el protagonista de esta historia se
acomoda el cuello de una campera deportiva e ingresa a un bar del
barrio de Belgrano, para luego dirigirse a la mesa que ocupa todas las
tardes, desde hace varios años.
Su figura muestra el paso inexorable de los años, desde hace tiempo sus
días han dejado de transitar por el reconocimiento público y los gritos
de las hinchadas, y su vida parece acomodarse a la sencillez de un
departamento adquirido por su esposa -cuando todavía deslumbraba con
sus gambetas en una cancha de fútbol- y a las tardes transitadas en el
ruidoso bar cercano a la cancha de River Plate.
René Houseman -considerado como uno de los mejores delanteros de la
historia del fútbol local- pide un café con medialunas, apoya sobre la
mesa un paquete de cigarrillos que se acabará al final de la
entrevista, y sin dejar de retribuir con una sonrisa humilde el saludo
de quienes lo reconocen en el lugar, comienza a rememorar su llegada a
Buenos Aires procedente de su ciudad natal de La Banda (Santiago del
Estero), su carrera deportiva en este país y en el exterior y la
realidad de estos años alejado del fútbol.
La familia Houseman se trasladó a Buenos Aires a fines de los años '50,
cuando el pequeño René tenía seis años, y se instaló en una zona de
casas precarias del barrio de Belgrano. El único hijo varón del
matrimonio, si bien pretendió comenzar a practicar fútbol en el Club
Excursionistas de Belgrano, lo cierto es que su condición social
impidió su ingreso al mismo ya que "me echaron porque era un villero",
y de tal modo René realizó las divisiones inferiores en el Club
Defensores de Belgrano -ubicado en el barrio que lleva su nombre- hasta
debutar en la primera división con sólo 16 años.
Luego de salir campeón con Defensores de Belgrano, el Club Huracán se
interesó por su pase, y a los 18 años hizo su presentación en el equipo
del barrio de Parque Patricios, incluso en su primer año -1973- obtuvo
el campeonato local integrando un equipo de jugadores de indiscutible
nivel profesional, entre ellos Carlos Babington, Miguel Brindisi y
Alfio Basile, conducidos desde el banco por el técnico César Luis
Menotti.
En ese equipo de Huracán, cuentan sus compañeros que cuando el partido
ya estaba definido, Houseman pedía el cambio para que quien ingresara
en su lugar cobrara el premio completo por partido ganado, ya que de lo
contrario sólo recibía la mitad.
Justamente el nivel alcanzado por Houseman en esos años en el Club
Huracán, lo llevó a disputar -en el año 1974 y con sólo 21 años- su
primer Mundial integrando la selección argentina, en este caso en
Alemania, siendo considerado por los medios gráficos de aquel momento
la figura del equipo nacional, pese a que afirma que en realidad "todos
se preocupaban para que los vieran clubes europeos y el equipo no
estaba unido".
Cuatro años después, Houseman también integraría el plantel argentino
que -de la mano de César Menotti como director técnico y con Daniel
Passarella como capitán- obtendría en 1978 -y por primera vez- el
campeonato mundial en este país. Pese a que su actuación no fue la
esperada, Houseman critica que se vincule a ese equipo nacional con la
última dictadura militar y se lo denomine el "campeón del proceso" e
incluso se encarga de remarcar que "nadie pidió ni puso plata para
ganarle a Perú y ese equipo hizo historia en el fútbol argentino;
cuando me enteré del tema de los desaparecidos sentí un dolor grande al
haber festejado el título".
La carrera futbolística de René Houseman -a esa altura- comenzó un
derrotero que lo llevó a integrar los equipos de River Plate -jugando
sólo 12 partidos en el año 1981-, Colo Colo de Chile -18 partidos en el
82-, Amazulu de Sudáfrica -en 1983-, Independiente de Avellaneda -año
1984-, para finalmente retirarse de la actividad profesional en el Club
Excursionistas, en el año 1985.
Al borde de los 57 años, René Houseman reconoce que el fútbol le ha
permitido conocer países y lugares, y lo ha puesto frente a diversas
personalidades del ámbito político y social -entre ellas el ex
presidente Juan Domingo Perón- aunque, por otro lado, su vida personal
desordenada también le ha impedido prolongar -por algunos años más- su
carrera como jugador profesional.
Sus problemas con el alcohol y el cigarrillo le han restado preparación
física para afrontar los entrenamientos, y a ello se le ha sumado su
escaso apego a las concentraciones previas a los partidos, destacando
al respecto que "me retiré muy joven, ya que la bebida y el cigarrillo
me dejaban sin piernas y no podía jugar como realmente quería".
Esa adicción por la bebida, y los deterioros frecuentes en su estado de
salud, determinaron que su hermana decidiera -a fin de los años '80- su
internación y tratamiento durante 22 días en el Hospital Durand, y por
estos días expone con orgullo que "con mucho esfuerzo y voluntad, hace
19 años que no pruebo una gota de alcohol".
Houseman prende el último cigarrillo del paquete y reconoce que si bien
durante sus años como jugador de fútbol ha firmado buenos contratos, la
mala administración de esos dineros le ha permitido conservar sólo el
departamento donde reside, y de hecho su situación económica actual se
aleja de la que tenía durante su carrera profesional.
Aquellos a quienes Houseman les ha regalado alegrías y satisfacciones
dentro de un campo de juego, parecen haberse olvidado de sus gambetas y
relegan sus ganas de transmitir sus experiencias. El subsidio de 2.500
pesos que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) otorga desde hace
algún tiempo a los ex campeones del mundo, la ayuda de algunos amigos y
el trabajo de su esposa Olga, contribuyen a mantener el departamento de
la calle Echeverría.
Su vida, por estos días, se acomoda a la sencillez de lo esencial, a
los amigos de este bar cercano a su casa, a los picados de su nieto en
el club del barrio, y a los partidos de Excursionistas y Huracán.
Houseman regala una última sonrisa y se despide, para luego caminar a
peso lento hacia su casa, y aunque su realidad por estos tiempos no se
ajuste a sus años de esplendor y reconocimiento público, René hará una
nueva gambeta a su vida y arrastrará con su figura una parte de
historia del fútbol argentino.
Dr. Martín Castellano. Periodista/abogado. Funcionario del Poder
Judicial de la Nación
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30-07-2010

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