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Rafaela y su gente
Hoy: Ricardo Sola
Por Gonzalo Rodríguez
El ciudadano elegido para la columna de hoy es una persona muy ligada al
deporte rafaelino, que tuvo la capacidad para desenvolverse con gran suceso en
distintas disciplinas y que aún continúa en actividad. Se trata de Ricardo José
Sola, popularmente conocido como "Chueco", que incluso esta semana estuvo en
Buenos Aires participando de un importante torneo internacional de tenis.
De 60 años, casado hace 33 con "Pochi" Alberto, con quien tiene dos hijos,
Alejandro José, sacerdote, y Verónica, licenciada en marketing, que este año lo
hizo abuelo: la llegada de la pequeña Paula convulsionó a toda la familia.
Es ingeniero agrónomo pero ejerció muy poco, desde muy joven se insertó en los
deportes. Ricardo nos cuenta sus inicios: "Jugábamos siempre al fútbol pero
casi no hice inferiores, lo hacíamos en el campito. Además, iba al colegio de
los Maristas, donde practicábamos toda la semana. De técnico teníamos al Negro
Peralta, que en ese momento era técnico de las inferiores de Ben Hur. Habré
tenido 15 años más o menos y él me insistía para que vaya a jugar con él, pero
yo le decía que era hincha de Atlético. Al final fui, pero les dije que quería
el contrapase para no quedar atado. Al mismo tiempo ya empecé a jugar al tenis
en el Lawn Tenis viejo, donde empecé acompañando a mi señora y después me
enganché. También por ese tiempo me hice socio de Atlético, porque íbamos a
jugar al frontón cerrado algunas veces. Debuté en la primera de Ben Hur justo
contra Atlético. Me tocó cuidar a Maina, que era un gran goleador."
Unos años después pudo llegar al club del cual es hincha, Atlético, luego de
una negociación que no fue fácil. "Yo quería jugar en Atlético. Tenía 22 años
más o menos cuando llegué, estaba estudiando en la facultad, así que venía
poco. Cuando se lo planteé a los dirigentes de Ben Hur no me reconocieron que
yo había firmado con el compromiso de que me dejen ir cuando quisiera. Entonces
me dan a préstamo a Atlético y al año siguiente se hizo la compra del pase. Una
parte puso mi papá, otra parte se juntó a través de una cena."
Es común escuchar en las canchas rafaelinas "qué jugador el Chueco Solaà". Ricardo se define como futbolista: "Yo practiqué muchos deportes y creo que
en todos vos tenés que tener la suficiente humildad de conocer lo que vos sos
como jugador. Si sos un habilidoso, dale nomás, gambeteá y dale para adelante.
Pero si no sabés hacerlo, no lo hagas. Cuando tenés que reventarla, reventala y
si podés jugala. Y eso es lo que siempre traté de hacer. De arriba era muy
difícil que me ganen porque además de alto era tiempista, me defendía más que
nada en el juego aéreo. En el tenis es lo mismo, yo siempre jugué y sigo dando
clases. Cuando vos no sabés pegarle fuerte el revés, no le quieras pegar,
metela. Vos conociendo tu juego, tus límites sabés que si querés hacer más es
arriesgarte. Ahí creo que el jugador puede destacarse, ya cuando quiere hacer
una más es arriesgarse. Cuando vine de Ben Hur era un poco desordenado y el
tipo que me acomodó fue Reynaldo Volken".
El fútbol duró hasta 1982. Allí apareció una grave lesión que no le permitió
jugar en las definiciones por la moneda, por lo que sus energías se abocaron de
lleno al tenis y la participación activa dentro de la dirigencia. "Chueco"
cuenta algo realmente inédito dentro de un club: "Yo estaba en la directiva y
jugaba al fútbol. Era vicepresidente segundo de la presidencia de Egidio Bocco.
Cuando falleceió Lucio Casarín en el accidente paso a ser vicepresidente
primero. A su vez paso también a dar clases de tenis. Con más razón después
dejé porque no podía hacer todo eso dentro del club. Edison encomendó que
hagamos las canchas de tenis enfrente del club. Primero se pensó en una empresa
que lo hiciera, pero cuando tiré los números se formó una subcomisión para
construirla, que la integrábamos con Bocco, Juan Carlos Ramonda, un Sr.
Birchner y alguno más. Fue un trabajo intensivo, se fue haciendo de a poco,
fundamentalmente dentro de una de las mejores presidencias, como fue la de
Egidio Bocco. Esa fue la gran diferencia que hizo Atlético, la posibilidad de
tener grandes dirigentes. Desde Báscolo, los Santi para atrás y la de ahora,
que yo creo que fue de las mejores porque salvó al club."
El tenis es su otra gran pasión, que lo atrapó hace mucho tiempo y en el que
sigue ocupando gran parte de su vida: "Empecé allá por el ´72, cuando iba a
tomar clases con Italo Giacobino, que fue uno de los mejores jugadores que tuvo
Rafaela. El me daba clases los domingos a las 8 de la mañana y yo después le
ayudaba con los chiquitos que venían. Ahí me fui haciendo formador. Mi misión
es mantener a los chicos en el deporte, que es la única forma que podemos
salvar este país. La base es la familia, que esté bien constituida, una buena
educación y el deporte."
Ricardo Sola nunca ha dejado de participar en la vida social de la ciudad,
fundamentalmente del club Atlético. Jugador de fútbol, de tenis, también de
voley en algún momento, dirigente y colaborador en varias subcomisiones de la
entidad de barrio Alberdi. Convertido en un entrenador que contribuye desde
hace mucho tiempo en la formación deportiva de muchos jóvenes rafaelinos, no
cesa su actividad y nos deja una reflexión final sobre sus dos "amores": "El
tenis me encanta, lo voy a seguir jugando sin dudas, es algo hermoso hacerlo.
Pero el deporte que más me atrapa es el fútbol."
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